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Deportivo

Brais Suárez: "El Deportivo está apostando más que nunca por la cantera, te das cuenta por cómo nos valoran"

El cancerbero coruñés se despide tras toda una vida en el club: llegó en edad benjamín y se marcha con 23 años, tras una Copa de Campeones y dos ascensos

"Algunos días me conformaba con dar pases", recuerda sobre la generación de oro que triunfó en Marbella

"Nunca se me va a ir de la cabeza Lucas Pérez. Mis primeros entrenamientos no podía tocar un balón", rememora sobre sus experiencias con el primer equipo, con el que llegó a entrenar siendo cadete

Recuerda la evolución de Yeremay desde la cantera: "La gente tenía respeto a meterle el pie porque te podía sacar un caño o una finta y te dejaba sentado"

Brais Suárez, en una foto de archivo durante una pasada entrevista con LA OPINIÓN

Brais Suárez, en una foto de archivo durante una pasada entrevista con LA OPINIÓN / Arcay / Roller Agencia

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Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

Después de toda una vida en el Deportivo, Brais Suárez (A Coruña, 2003) se despide del club que le vio crecer desde etapa benjamín hasta el Fabril. El guardameta forma parte de la histórica generación que ganó la Copa de Campeones en Marbella e hizo vibrar a Riazor en la Youth League. Se marcha tras dos ascensos con el filial, desde Tercera Federación a Primera RFEF.

Acaba una larga etapa. ¿Cómo afronta el futuro?

Siempre que llevas mucho tiempo en un sitio te da pena despedirte. Es cierto que no ha sido el mejor año de mi vida a nivel deportivo. No he jugado lo que me gustaría, pero en lo colectivo ha sido espectacular. Es lo importante y hemos cumplido el objetivo. El día a día fue espectacular. Son muchos años, evidentemente te duele, pero el fútbol no se acaba en el Dépor. Hay que seguir buscando opciones y en un futuro quien sabe, quizá pueda volver.

¿Cómo ha gestionado su salida? Para muchos jugadores de cantera, que nunca han jugado fuera, es un paso difícil.

La palabra no es asustado, pero ahora para mí va a ser todo nuevo. Estuve un año fuera, pero cedido. Sabes que te tocará volver. Considero que aquello me vino bastante bien para madurar como persona y como jugador. Pero esto es fútbol. A lo mejor voy a un equipo y me encuentro mejor. El cambio se va a notar, quizá al principio cuesta, pero estamos para eso, para adaptarnos rápido y dar nuestra mejor versión.

¿Qué busca ahora?

La posición de portero es muy fastidiada. A nivel de buscar opciones, hablo con mi representante. Mi idea es España, aunque sea en la otra punta, si consideramos que es la mejor opción. No estaría cerrado totalmente a salir del país.

Brais Suárez. |  // ARCAY / ROLLER AGENCIA

Brais Suárez. / ARCAY / ROLLER AGENCIA

Brais Suárez se despide del Deportivo tras década y media en la base

¿Con qué recuerdos se queda en su despedida?

Con toda la gente con la que he compartido vestuario, y sobre todo con aquellos que llevan muchísimo tiempo, como yo. También con momentos. He tenido momentos deportivos muy bonitos, la suerte de poder vivir dos ascensos, ganar campeonatos gallegos, y también ser campeón de España. He jugado en Riazor con miles de personas. Eso es lo primero que se me vine a la cabeza. Pero, más allá de eso, lo que me quedará para el futuro serán las amistades que he hecho en Abegondo.

Fue el portero de Marbella. Un hito histórico. Ya ha pasado el tiempo, pero, ¿qué vivencias guarda?

Lo recuerdo como si fuera ayer. Nos marcó muchísimo. Se dio todo para que ganásemos. Teníamos un equipo súper bueno dentro y fuera del campo, todos aportaban su granito de arena, y teníamos grandes profesionales en el cuerpo técnico que nos supieron aconsejar. Cuando llegaron los partidos decisivos nos convencieron de que éramos capaces de vencer.

"Jugar en Riazor es un sueño. También era una gran responsabilidad"

Gracias a aquello pudieron jugar en Riazor, viajar por Europa. Palabras mayores.

Ya el hecho de ir a jugar a otros países y enfrentarse con los mejores equipos fue increíble. La mayoría juegan porque sus mayores estaban en Champions, pero nosotros íbamos por la ruta de los campeones del país. Eran partidos súper difíciles, experiencias en sus propios estadios, con más afición de lo habitual. Y luego, claro, te toca jugar en casa, en Riazor, delante de tu gente. Jugar en Riazor es un sueño. También era una gran responsabilidad. Lo quieres hacer bien. Y no te voy a mentir, había nervios. Yo al ser de A Coruña notaba una presión extra. Aunque eso una vez arranca se te suelen ir. Es una experiencia que no olvidaré en la vida.

¿Qué se siente ahí abajo, en el túnel, antes de saltar al campo, con tanta gente en la grada?

No voy a decir que fuese horrible... pero lo pasaba muy mal. Estábamos en el túnel y escuchábamos todo. Cuando subes las escaleras, con los focos, y ves a toda esa gente... imponía. Era una situación nueva para cada uno de nosotros. Una vez que estás en el campo se te olvida.

Brais Suárez, con el brazalete de capitán, en Riazor

Brais Suárez, con el brazalete de capitán, en Riazor / Carlos Pardellas

Brais Suárez y su experiencia en una generación dorada del Deportivo

En categorías inferiores pasaría muchos partidos sin que se le acercasen a portería.

Yo me acuerdo, cuando era pequeño, hablaba mucho con mi padre, y él siempre me decía que estaba guay ganar ocho o nueve a cero, pero que aquello no era real. Lo bonito iban a ser los partidos igualados, en el futuro, porque ahí iba a crecer. Aquello era inevitable porque éramos muy superiores. Por eso es clave el día a día, esforzarte, no dejarte ir aunque te veas superior, aunque vayas primero en liga. Si no, va a haber un momento que no llegues.

¿Alguna vez le decía a Barcia que dejase pasar a algún delantero?

Decir no... pero soy muy sincero. En algún que otro partido pensaba: 'por Dios, que me llegue alguna'. Nunca deseé que fallase nadie, pero sí que pasase alguna cosa. Algunos días me conformaba con dar pases. Recuerdo jugar alguna tarde y no tocar el balón ni diez veces.

Con el paso de los años, algunos compañeros dieron el salto al primer equipo, otros se marcharon. ¿Usted cómo llevó la gestión de las expectativas? ¿A nivel mental, ha tenido mucho que gestionar?

Yo lo noté. Es un salto que la gran mayoría nota [de juvenil a sénior]. Pasas a jugar con hombres, con gente que quizá no sean superiores, pero te encuentras con veteranía y experiencia. Lo notamos mucho. El entender el fútbol, tener esa pillería... En mi caso, es cierto que al entrenar en Abegondo muchas veces vas con los mayores. Siendo juvenil te toca entrenar con el Fabril. Yo ya había debutado en Tercera. Estaba más preparado para lo que venía.

Gran parte de su camino lo ha compartido con Hugo Ríos.

Hemos estado muchísimos años juntos. Cuando me fui a Calahorra no, o cuando compartí vestuario con Adrián Pereda, pero la gran mayoría de años han sido con Ríos. Alguna vez hacíamos bromas sobre qué pasaría cuando no estuviésemos juntos. Pero lo normal no es lo nuestro. Siempre hay movimientos y salidas. En Abegondo nos decían que lo normal no era lo de esa generación.

La generación de Marbella, celebrando el título de campeones

La generación de Marbella, celebrando el título de campeones / RFEF

Los ecos de la generación dorada de Abegondo

Muchos de aquella generación han llegado al fútbol profesional.

De pequeños nos decían que no era normal que llegase tanta gente de una misma generación. Cuando eres un niño no te das cuenta, pero van pasando los años y te fijas en otras. Con Quique Teijo lo hablé este curso, de su quinta creo que solo queda él. De dos años menos, solo un par de chicos. En cambio, de la nuestra... pudimos seguir muchos. Es algo a lo que le damos mucho valor. Refleja la buena plantilla que teníamos.

¿Cómo ve la evolución del Deportivo y de Abegondo en cuanto a la inversión y apuesta en cantera?

En los últimos años se ha visto que están apostando más que nunca. Los propios jugadores nos damos cuenta por cómo nos valoran dentro. Por cómo nos hablan a la hora de subir a entrenar con el primer equipo, a nivel de minutos, de gente joven... antes el Fabril era más veterano, y la edad media actual es una de las más jóvenes de la historia. Eso es porque se apuesta por gente de la casa. Esforzarse es un aliciente más que nunca. Ahora ves compañeros como Mella o Yeremay que han estado donde estamos nosotros y llegan. Es una apuesta muy grande.

Eso demuestra que en Galicia hay talento.

El Dépor está haciendo un gran trabajo. Nos dan todos los recursos necesarios para estar arriba. Gimnasio, ayudas, fisios, preparadores, psicólogos... todo. Es lo más parecido a un primer equipo. Queda en nuestras manos esforzanos y dar el nivel.

Brais Suárez

Brais Suárez / RCD

El día a día en el Deportivo

¿Cómo es dar el paso al primer equipo? Usted ha entrado mucho en Abegondo con los porteros del Dépor. ¿Qué futbolista le sorprendió más?

Las primeras veces que fui lo hice siendo cadete de segundo año. Es una alegría inmensa porque juegas con la gente que veías en la tele o en el estadio. De repente estás con ellos en el vestuario. No sabía qué hacer porque me imponían. No sabía ni cómo llamarles por el respeto que me daban. Luego entrenas y entiendes por qué están ahí. A nivel de ritmo, una cosa es verlo desde la grada y otra es estar dentro. Y tuve la suerte de estar conjugadores top. Te diría Yeremay, pero estuve con él en juvenil. Nunca se me va a ir de la cabeza Lucas Pérez. Mis primeros entrenamientos con Lucas no podía tocar un balón. Era una sensación... de decir: 'No entiendo cómo ha sacado ese golpeo'.

¿Con qué jugadores coincidió cuando fue cadete? ¿Alguno le sorprendió?

Es el Dépor 18/19. El primer día me fui medio raro para casa porque pensaba que no había entrenado bien. No era eso. Era el nivel. Era muy alto. La primera vez estuve con Dani Giménez y Ortolá. Hice una tarea con Dani, yo le tiraba con el pie y él a mí con la mano. Me aplastó. Era otro nivel.

¿Con qué personas se quedan de su paso?

Te podría decir muchos, pero Villamisar o David Lagar, que fueron mis primeros entrenadores y me ayudaron a entender lo que era el Deportivo. Sobre todo por cómo me ayudaron. Al principio con los pies era un desastre, hacía muchas liadas, recibíamos goles por mi culpa, pero siempre me apoyaron y me dieron confianza. David Vidal, también. Te diría esos tres.

"Bil es el jugador que más me ha sorprendido. Tiene una potencia física increíble. Los tiros que venían al cuerpo no eran fáciles por la potencia que llevaban. Hasta recuerdo de saltar en algún centro yo con las manos y él llegar con la cabeza a la misma altura"

Yeremay, Barcia y Bil Nsongo

Compartió vestuario con Yeremay. Ahora es una estrella, pero usted convivió con él en sus primeros años. ¿Cuánto ha cambiado?

Es un chaval capaz de hacer cualquier cosa. El salto de madurez que dio fue clave porque la calidad se le veía desde el primer día. La gente le tenía respeto a meterle el pie porque te podía sacar un caño o una finta y te dejaba sentado. Él tuvo que sufrir. Tuvo muchas críticas. Tuvo que aguantar comentarios de gente que no fueron agradables. Fue capaz de superarse y demostrar quién era Yeremay. Toda la gente que le vio en sus inicios se alegra un montón porque en su caso personal no lo tuvo nada fácil.

Con Barcia ha pasado prácticamente toda su vida.

Conozco a su familia, a prácticamente todo. Hemos estado juntos desde benjamines. Sería injusto no alegrarte por un compañero. Lo considero un amigo. Hemos tenido grandes momentos fuera del campo y ver que un amigo tuyo es capaz de estar ahí, disfrutando de esos momentos, te da una alegría tremenda. Da la talla, evidentemente ahora con el ascenso tiene que demostrarlo, porque nunca ha jugado en Primera, pero va a dar el nivel y será una alegría.

¿Le sorprendió Bil Nsongo?

Bil es el jugador que más me ha sorprendido. A Barcia y a Yeremay los conocía. Con Bil se veía que era enorme físicamente. Tiene una potencia física increíble. Me acuerdo, entrenando, que los tiros que venían al cuerpo no eran fáciles por la potencia que llevaban. Hasta recuerdo de saltar en algún centro yo con las manos y él llegar con la cabeza a la misma altura. Tiene nivel de sobra para estar ahí.

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