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Fútbol | Deportivo

Los retos de Bil Nsongo con el Deportivo en Primera División: "Le dio al equipo lo que le faltaba"

Tito Ramallo, sobre el delantero camerunés que el curso pasado tiró abajo la puerta del primer equipo: "Primera no es Segunda, hay que ver cómo entra en la nueva temporada" | Compara la evolución del futbolista con la que experimentó Lassad hace casi 20 años

Bil Nsongo celebra un gol contra el Burgos la temporada pasada.

Bil Nsongo celebra un gol contra el Burgos la temporada pasada. / Fernando Fernandez

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Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

La irrupción de Bil Nsongo la temporada pasada fue una rara avis en la delantera del Deportivo. El ariete camerunés tiró la puerta abajo a base de goles. Convenció primero a Antonio Hidalgo con sus números y aportaciones en un Fabril que se le quedó pequeño. Y cuando pisó el césped con el primer equipo, no dejó escapar las oportunidades para asentarse en el once titular. Tras renovar al alza su contrato hasta 2030, el jugador de Yaundé afronta un curso que mezcla incógnita y desafío con una oportunidad única para ver explotar a un futbolista que evoluciona a pasos agigantados desde que llegó a Abegondo hace menos de dos años.

"Vino a darle al equipo algo que le faltaba, esa referencia. No fue todo de golpe. Desde que empezó a tener participación hasta que se consolidó pasaron una serie de meses", reflexiona Tito Ramallo. El exentrenador del Fabril conoce bien el proceso que Bil Nsongo ha experimentado en los últimos meses, en su salto desde el filial, que militaba en Segunda RFEF, al primer equipo, en la categoría de plata. La distancia entre los conjuntos de Manuel Pablo y Antonio Hidalgo se mantiene, pero Bil ya no entra en otros planes que no sean los de los mayores.

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Bil Nsongo golpea el balón en el primer entrenamiento de pretemporada del Deportivo. / Gus de la Paz

"El chico es joven y tiene una gran capacidad para aprender muy rápido. Su evolución desde que llegó hasta que explotó ha sido significativa", reconoce Ramallo. No obstante, rechaza meterle presión al delantero. "Primera no es Segunda, hay que ver cómo entra en la nueva temporada", apunta sin aventurarse a vaticinar una buena o mala adaptación del camerunés a la máxima categoría.

Tras los pasos de Lassad

Hace casi 20 años que el Deportivo no tiene en sus filas una figura con un proceso como el que vive Bil Nsongo. Llegó en la parte final de su etapa formativa y tiró la puerta abajo del primer equipo. Es una evolución similar a la que experimentó Lassad Nouioui. "Son jugadores totalmente diferentes, pero con procesos idénticos. Ambos llegaron en un periodo intermedio y son jugadores extranjeros, no formados en la cantera. Vienen porque se intuye su calidad, aunque siempre hay que tener en cuenta su adaptación. Lo llevaron bien y empezaron a rendir", compara Tito Ramallo, que tuvo a sus órdenes al delantero tunecino cuando llegó al Fabril procedente de Chateauroux francés.

Lassad irrumpió a mitad de la temporada 2008-09, con Miguel Ángel Lotina en el banquillo de Riazor. Firmó tres dianas en Primera y, al curso siguiente, ya se mantuvo como uno de los fijos en la delantera con Adrián López, Riki y Bodipo. Bil, que le ganó la partida en el último tercio del curso pasado a Zakaria Eddahchouri y Samuele Mulattieri, afronta este verano una pretemporada en la que consolidar sus cifras del año pasado en Segunda y ganarse un papel protagonista en los planes de Hidalgo en Primera.

El club peina el mercado en busca de refuerzos que le den un salto de calidad, cifras y experiencia en la máxima categoría a la parcela ofensiva. No obstante, la apuesta por tener en sus filas jugadores jóvenes, con proyección y capacidad de revalorización otorga a Bil una oportunidad de oro para consagrarse con en Primera como la referencia ofensiva de un Deportivo que quiere volver a echar raíces en la élite.

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