Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

0-1 | El Madrid avisa al Dépor de que Primera División no perdona

El equipo coruñés, esforzado y solidario, compitió casi todo el partido, pero en un chasquido, Brahim hizo la diferencia

El Teresa Herrera se va a Chamartín

Aubameyang ante Álvaro Carreras

Aubameyang ante Álvaro Carreras / Casteleiro

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Carlos Miranda

Carlos Miranda

La calidad decide, los errores penalizan. Todos los mantras de Primera División para los equipos recién ascendidos los aprendió de golpe el Dépor en los segundos que transcurrieron entre el pase con la mano de Lunin y el remate de Brahim a la red. El Dépor, aun siendo inferior, compitió, pero en un chasquido, el Real Madrid le hizo hincar la rodilla (0-1) y le avisó de que en la élite hay que ser casi perfecto, que no vale con tener la pelota, ser esforzado y sumar méritos. No se gana a los puntos, se vence al KO. El Teresa Herrera se va a Madrid con una versión blanquiazul meritoria, en la que pesó que en cinco días abre de nuevo su estadio para recibir al Elche.

El frío y la especial atmosfera de los 76 segundos del eclipse dieron paso al bullicio en la avenida de la Habana y Manuel Murguía para ver el ensayo general, la prueba fehaciente de que el Deportivo había regresado a Primera División. No hay mayor test de estrés que enfrentarlo al Real Madrid en el Teresa Herrera para recobrar aire y empujes del pasado. Historia que guía al presente. Para una cita de tal calibre, un Hidalgo, siempre fiel a sí mismo, no pudo hacer nada más que blindarse por dentro y amenazar arriba ante la plaga que ha tenido este verano en las bandas. Solo se permitía el lujo de darle a Angeliño su debut soñado en Riazor y encomendarse a la potencia de Noé para progresar en las defensas enemigas.

No resistió mal el Dépor en los primeros compases porque mantiene el gen competitivo que le trajo a Primera y porque el Real Madrid no deja de ser ese equipo que juega al trantrán, más cuando aún anda de pretemporada. La pelota era blanca, aunque la profundidad no existía. Nunca se está del todo cómodo ante un equipo así, siendo un recién ascendido, pero el panorama podía ser mucho más oscuro. Prueba superada.

Eso sí, al Dépor le faltaba amenaza por banda, aunque avanzaba con pases interiores y desarmaba la presión de un Madrid por construir. No apareció un Vinicius, al que Riazor le pitó casi desde el calentamiento, a pesar de que era la primera cita entre ambos. En los primeros minutos solo dieron señales de vida Endrick para repartir a Ede Bright y Rudiger para ofrecer contacto a quien lo desease. Ahí la grada disfrutó sobremanera el duelo con un Bil que le salió respondón. El niño del ascenso no tiene techo ni ha encontrado aún un defensa que le haga cohibirse.

El Dépor mantenía el pulso y ahí estaba el mérito. No dejaba, aun así, de perseguir la pelota ante un Madrid sin profundidad, pero que meneaba y meneaba la jugada. El desgaste iba haciendo mella en los coruñeses, a pesar de que entró Villares en el minuto 22 por la lesión de Noé para no dar un relevo. En los últimos instantes, se vio alguna lengua fuera con una carrera de Endrick ante Angeliño y con un par de remates de cabeza que casi quiebran la igualada. Leo Román tuvo que lucir su primera gran mano en Riazor. Parecía todo tan bajo control que Noubi casi marca en un saque de esquina. Y ahí fue cuando el Madrid, al mínimo relax, castigó en una contra el descuento que finalizó con ese tanto de Brahim. Dolió, novato, imperdonable.

La segunda parte

Le pesó más al Dépor que el Madrid el horizonte de LaLiga tras el descanso. Cambios y más cambios, hasta desdibujarlo por momentos. Eso sí, Hidalgo quiso amenazar por banda con la entrada de Mella y Quagliata al descanso. Pretendía abandonar esa versión plana, que le hacía aguantar, pero ser inofensivo. Más allá de alguna carrera del zurdo de Espasande, el problema es que le costaba robar y, posteriormente, tener profundidad. Es normal con la diferencia existente entre ambos y con la propia idiosincrasia del Dépor: un equipo para tener el esférico al que se lo estaba racaneando. No deja de ser una enseñanza para lo que le espera, pero hay que llevarse los primeros rasguños, acumular las primeras frustraciones del salto de categoría.

El Madrid, con una amenaza muy relativa, tuvo un escarceo de Vinicius con Carreras, corregido por un Noubi de Primera. En ese tiempo la mayor amenaza de un equipo blanco, muy a ráfagas a pesar de los cambios, fue Carlos Espí, su nueva torre. Le anularon un tanto por fuera de juego y no consiguió otro de milagro en una pelota por arriba, una de sus especialidades.

El Dépor tiró de amor propio en los instantes finales. El bullicioso Kevin siempre es un buen aliado en instantes así. Ya lo demostró en Florencia. Loureiro tuvo el empate en una jugada a balón parado sobre la hora para un Dépor competitivo, que se supo inferior, pero que no se rindió. Lección por aprender.

Tracking Pixel Contents