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Deportivo

Amatucci, para contener y ordenar al Deportivo

El italiano ejerció de ancla en la primera jornada y se ha hecho con la medida del equipo desde el primer día

Lorenzo Amatucci controla la pelota ante Affengruber

Lorenzo Amatucci controla la pelota ante Affengruber / CARLOS PARDELLAS

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Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

En la construcción del nuevo Deportivo, la base era una de las zonas en las que Antonio Hidalgo reclamaba más argumentos para elaborar el juego. La 25-26 había evidenciado un problema en los primeros pases que tuvo que subsanar a través de la figura de Mario Soriano, reconvertido al hombre para todo. Lorenzo Amatucci, uno de los centrocampistas más destacados del fútbol de plata, llegó procedente de la Fiorentina, y ha asaltado el once titular desde el primer día. Su estreno en Riazor dejó un gran sabor de boca que ni las excelentes actuaciones de Leo Román y Pierre-Emerick Aubameyang han podido eclipsar. Si el ibicenco y el gabonés aspiran a elevar el techo competitivo en ambas áreas, el toscano hace lo propio en la sala de máquinas, añadiendo su acento y perfil: orden, talento y contención.

90 minutos de Lorenzo Amatucci sobre el césped de Riazor han evidenciado la influencia que tendrá esta temporada y la relación directa con el éxito blanquiazul. El Deportivo cedió la iniciativa al Elche y no fue capaz de hacerse con el dominio del esférico en un partido en el que tuvo un 39% de posesión (36% en el primer tiempo y 41 en el segundo). Los ilicitanos aspiran a repetir ese guion en todos sus encuentros, mientras que a Antonio Hidalgo, como ya sucedió el pasado curso, no le quita el sueño que su equipo no tenga el esférico. No obstante, las mejores cualidades de muchos de sus jugadores emergen cuando tienen el esférico en los pies. Y ahí, en esos momentos en los que los blanquiazules pudieron elaborar, la batuta entonaba música italiana.

El Deportivo que juega en corto y al pie es el Deportivo en el que se divierten muchos de sus mejores talentos. Lorenzo Amatucci y Mario Soriano han formado una sala de máquinas con habilidad suficiente para ordenar y dirigir. El italiano, además, suma su capacidad para repetir esfuerzos y abarcar espacio, para robar y defender, para sumarse desde segunda línea a los balones divididos. Destaca su técnica, pero también su despliegue.

El primer día de Amatucci en su nueva oficina

Amatucci se marchó de Riazor con una asistencia en el bolsillo. Un pase largo y medido que refleja su buena capacidad para jugar al espacio. Los cinco envíos que realizó en distancia llegaron a su destinatario. El transalpino es un mediocentro con capacidad para girar el juego y hacer cambios de orientación que aporten mayor velocidad a los ataques y permitan modificar el ritmo de juego. Un factor que deberá explotar más en el futuro y que el Dépor echó en falta la pasada campaña. Además, acertó 28 pases en campo rival, y 26 en el propio, mostrando capacidad para jugar en zonas de mayor peligro, siendo capaz de arriesgar y progresar.

Junto a Mario Soriano aspiran a formar la pareja de mediocentros titular en el Deportivo. Teun Gijselhart y Diego Villares, además, pueden ofrecer un perfil diferente, con más recorrido, que sume trabajo y ayude a ambos a cubrir más campo en los duelos en los que gocen de menos tiempo con balón. La entrada del villalbés, de hecho, sirvió para subsanar algunos de los problemas que estaba afrontando el equipo sin balón, aunque la muestra fue escasa, ya que Mario Soriano dejó su sitio a Luismi Cruz poco después.

El centrocampista italiano se ha integrado con rapidez al equipo y al grupo. En verano se repartió la elaboración del juego con Mario Soriano. Disfruta con libertad para aparecer entre centrales o poder adelantar un poco más su posición. El Dépor, con él, tiene un mediocentro que contiene y ordena. Un regista en su pura esencia.

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