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Deportivo

Así logró el Deportivo su primera victoria: una hora de fútbol combinativo para crecer en LaLiga

El Deportivo tumbó al Valencia con una propuesta atractiva y vistosa, con cuatro centrocampistas dominando la medular, y una idea que logró sostener durante 60 minutos en los que logró ser muy superior al equipo de Corberán

Los jugadores del Dépor festejan juntos el tanto de Aubameyang

Los jugadores del Dépor festejan juntos el tanto de Aubameyang / Carlos Pardellas

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Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

Antonio Hidalgo tenía un reto ante el Valencia. Después de dos empates contra Málaga y Elche, ambos sintiéndose inferior al rival, debía elegir camino: volver a construir en torno a la naturaleza del jugador, o apostar por otro fútbol, igual de loable, igual de válido, para buscar la primera victoria de la temporada. El técnico de Canovelles rompió con los extremos y apostó sus cartas a cuatro centrocampistas. Ninguno alcanza el metro ochenta. No necesitaron altura en un partido en el que todo pasó por la sala de máquinas, el toque corto, la búsqueda continua del tercer hombre y las rupturas de Aubameyang, el hombre disruptivo.

Tal vez, viendo el rombo que formaron Amatucci (en la base), Mario (en el eje), Riki (izquierda) y Luismi (derecha) algún aficionado blanquiazul recordó la victoria ante el Mirandés en septiembre del año pasado. Uno de los mejores encuentros de la era Hidalgo, entonces con Yeremay por delante, Villares de pivote y una trampa: aquel Dépor tomó menos riesgos con tres centrales. Pero Hidalgo rescató aquella idea: poblar la medular de jugadores buenos, bajitos y talentosos, que la piden al pie, se mueven mucho y son difíciles de marcar. Aprovechó la falsa presión alta del Valencia y castigó duramente las dudas de Diakhaby y Tárrega para avanzar y acortar distancias. Los zagueros, además, estaban emparejados por Bil y Auba, que se movían para bajar a recibir y romper al espacio. Solo sus laterales se quedaban sin referencia, perdidos en un ejercicio de tercer hombre que el Dépor ejecutó a la perfección.

Aubameyang celebra el 2-0 del Deportivo ante el Valencia

Aubameyang celebra el 2-0 del Deportivo ante el Valencia / Carlos Pardellas

El Deportivo superó los 300 pases en la primera parte

El resultado fue una primera parte a un nivel muy alto, solo entorpecida por el exceso de temeridad de Bright Ede, excelente en las conducciones, pero quien regaló un tanto a Umar Sadiq en una de esas salidas en las que la experiencia (fruto de los errores) te dice qué camino no tomar.

El Deportivo se fue al descanso con el 56% de la posesión y 314 pases (280 completados). Una cifra que descendió drásticamente en la segunda mitad, tras una última media hora, ya con 3-1, en la que el Valencia tomó la iniciativa y el Dépor se vio obligado a defender y aguardar alguna transición. Hasta ahora, en ningún tiempo había logrado imponerse con la pelota. Perdió la posesión claramente ante el Elche, y mínimamente contra el Málaga.

Al juego en corto de los bajitos se sumaron las rupturas al espacio de Aubameyang. Antítesis para complementar un juego que necesita de gente que ataque espacios. Como hicieron esta vez Ximo y Quagliata, laterales peligrosos llegando y no estando. Además, Leo Román conectó de nuevo con Bil Nsongo, quien cuando juega ofrece esa otra salida para cuando el pase corto se atasca o cuando, simplemente, la jugada pide conectar directamente con el camerunés.

Fue una hora de buen fútbol que Riazor celebró. Los primeros cimientos para un Dépor que ha sabido competir y ahora también ha sabido imponer su guion en la máxima categoría nacional. Por delante, un curso repleto de retos para jugar vistoso y para ganar sufriendo. LaLiga exige dominar todos los escenarios para ganar.

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