Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El año de vértigo de Bil Nsongo en el Deportivo: de la reválida en el Fabril a Primera División y ser pareja de Aubameyang

Los doce meses que cambiaron la vida del camerunés

Bil Nsongo.

Bil Nsongo. / CARLOS PARDELLAS

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Carlos Miranda

Carlos Miranda

De la reválida que tenía por delante en el Fabril tras tener un pie fuera del Deportivo a ese "Bil, Bil" que atronó en Riazor el pasado domingo en el partido ante el Valencia. Nsongo ha vivido en los últimos doce meses el viaje más inimaginable en A Coruña y en Riazor. Su verano de 2025 no fue sencillo, porque el club coruñés tenía la posibilidad de quedárselo afrontando unas obligaciones con su academia de Yaundé, pero lo que había visto de él no le empujaba a llegar a ese listón de apuesta. Eso sí, la voluntad de ambas partes era la de seguir unidos, se sentaron y todo quedó arreglado con el asterisco de que el camerunés debía dar varios pasos al frente si pretendía que siguiese vigente su sueño de triunfar en el Dépor. Desde entonces no ha parado de dar sacadas hacia adelante. Ha pasado en un año de trabajar a las órdenes de Manuel Pablo para preparar su debut en Segunda RFEF ante el Burgos Promesas a ser ahora mismo un futbolista de Primera División, compartir delantera con Aubameyang, acaparar miradas y contar con un contrato hasta 2030. Un giro radical a su vida, que se ha ganado palmo a palmo.

Y es que, más allá de su nivel, la mayor capacidad de Bil ha sido la de progresar en muy poco tiempo. Ya en su debut en la temporada 2025-26 logró siete goles en seis partidos en un claro síntoma de que era un futbolista diferente al que había acabado la campaña anterior a la sombra de Kevin Sánchez y con la sensación de que no afloraba todo el potencial que llevaba dentro. En los primeros meses del ejercicio, fue sin duda el mejor a las órdenes del técnico en un proyecto que aspiraba al ascenso a Primera RFEF, algo que finalmente conseguiría meses después, pero sin él en el campo.

Su salto

El Dépor estaba en la pelea por ascender, pero sus delanteros terminaban de funcionar. Zaka, Mulattieri y Stoichkov iban alternando titularidades y protagonismo, sin hacerse con el puesto. La primera oportunidad en Segunda llegó en Andorra de manera testimonial. En la Copa ante el Mallorca fue donde dio un golpe encima de la mesa al fajarse con centrales de Primera y al fabricar el gol de Noé Carrillo que eliminó a los bermellones. Ya en ese mercado de invierno, el club coruñés movió ficha para hacerse con otro 25% de su pase y llegar hasta el 85%. Fernando Soriano le dejó la puerta entre abierta al no fichar a otro delantero en enero. Ahora solo quedaba ir convenciendo a Hidalgo.

Le costó, pero acabó apostando por él. Logró un tanto básico ante la Real Sociedad B, también frente Ceuta, Mirandés y Burgos, hasta llegar al día del ascenso en Valladolid. Ese día subió a los altares del deportivismo con un doblete que devolvió al equipo a Primera División. Días después se anunciaba la renovación y la noticia de que se quedaba en el primer equipo. Ya en verano vio como llegaba Aubameyang para acompañarlo y guiarle. Todo en doce meses.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents