En una conferencia con analistas ofrecida por el presidente de la compañía, Antonio Vázquez, y el consejero delegado, Rafael Sánchez Lozano, se anunció que esta reducción de capacidad va a afectar a todos los vuelos de la compañía, para adaptar más la oferta a la demanda.

Los vuelos nacionales van a tener una reducción de un 10,4%, manteniéndose el previsto inicialmente para este año, mientras que en el medio radio se pasa de un -8,6% a un -8,9%, y en el largo radio es donde se aplica la mayor reducción, ya que la prevista inicialmente era de un 1 por ciento, y ahora se sitúa en el -6%.

Dentro de esta reducción se van a parar tres aviones de corto y medio radio, que se añaden a los cinco que ya están parados, y se retrasa la entrega de otro avión, un Airbus A340-600, que estaba previsto reducir en octubre de 2009, pasándolo a septiembre de 2010.

No obstante, y pese a la reducción de la capacidad realizada hasta ahora, Iberia ha ganado cuota de mercado en los mercados estratégicos, con un nivel de ocupación medio de un 81,3 por ciento.

Los primeros seis meses han supuesto unas pérdidas de 165,3 millones frente a los 20,6 millones de euros de beneficio que obtuvo en el mismo periodo del año anterior, a los que hay que añadir 44.000 euros negativos más, con lo que la cuenta de resultados se sitúa en una pérdida de 165,4 millones de euros.