La Comisión Europea anunció ayer una extensión indefinida del régimen especial adoptado durante la crisis para permitir la concesión de ayudas públicas a la banca, y anunció que rebajará los requisitos para la reestructuración de las entidades. El empeoramiento de la situación económica obliga, según Bruselas, a prolongar las medidas de apoyo a la banca.

Las medidas fueron adoptadas a finales de 2008 y principios de 2009 para amortiguar el efecto de la crisis desencadenada tras el colapso de Lehman Brothers. Desde entonces y hasta el 31 de diciembre de 2010, el volumen alcanza los 1,608 billones de euros, de los que un 25% fue para entidades de Irlanda, un 18% en el Reino Unido y un 15% en Alemania. Frente a estas cantidades, desveladas ayer por el comisario de Competencia, Joaquín Almunia, las ayudas concedidas a la economía real ascendieron en 2009 a 21.000 millones y cayeron el pasado 2010 hasta los 11.700.

"Mi intención es anular este régimen tan pronto como lo permitan las condiciones del mercado", defendió.