El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, advirtió ayer de que las necesidades de reestructuración del sistema financiero "se han incrementado", y considera que sería "un grave error" cerrar las puertas a la incorporación de nuevas herramientas para contar con entidades sólidas, como un banco malo. Después del empeoramiento de las previsiones económicas para 2012 y de que el agravamiento de la crisis de deuda estreche aún más la financiación en los mercados mayoristas, "la presión sobre las entidades de crédito se ha intensificado", explicó. "Por tanto, las necesidades de ajuste y reestructuración financiera no solo se mantienen sino que se han incrementado", sostuvo Fernández Ordóñez.

Para el gobernador, el proceso de reestructuración financiera no puede darse por completado y no sólo hay que continuar por la senda emprendida sino que se debe estar abierto "a la posibilidad de acometer las acciones adicionales necesarias", defendió. En este contexto, Fernández Ordóñez no descartó la creación de un banco malo para aglutinar los activos de peor calidad de los bancos. El gobernador añadió que este instrumento puede "materializarse en cantidad de fórmulas".

Ya no sólo son los bancos. Dentro del sector de cajas también hay prisa por acabar con la reestructuración financiera en España. El presidente de la Kutxa, Xabier Iturbe, cree que el proceso debe culminar "ya" y "no alargar la agonía de las entidades que no aguantarán" los problemas en los que está inmerso el negocio y que amenazan con convertirse en una "tormenta perfecta" en 2012. "Es el tiempo de distinguir entre quienes lo han hecho mejor y peor, y que el regulador actúe en consecuencia y rápido", pidió Iturbe durante la inauguración de unas jornadas organizadas por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) y la patronal CECA. "No todos los actores han desarrollado los mismos méritos, ni tampoco los mismos errores", recuerda. Iturbe, que se queja del "caos normativo" en la actividad. La falta de un marco regulatorio "estable" es también, según la CECA, un obstáculo para que vuelva a fluir el crédito. José María Méndez, director general de la patronal de cajas, alerta de los efectos del "tsunami regulatorio" en el sector. Méndez defiende la reforma iniciada en España en las cajas como "un primer paso" sin el que hubiera sido "imposible" cumplir las exigencias de solvencia que llegan ahora desde la UE y que según el director de Estabilidad Financiera del Banco de España, presente también en las jornadas de ayer, podría alcanzar hasta un 13%. Un "shock para el modelo de banca minorista", dice Jesús Saurina.

"El diseño de los requisitos de capital a las entidades españolas reflejan que no han sabido estar cerca de los nuevos centros de decisión", dice. La CECA advierte, además, que la rentabilidad obligada por la presión en los mercados que ofrece el Tesoro -ayer, más de un 5%- se ha convertido en "el mayor de los competidores" para las entidades financieras.