El exdirector del departamento de inspección IV del Banco de España Pedro González ha revelado que el organismo supervisor sugirió a la cúpula del grupo BFA-Bankia que buscase la manera de integrarse con grandes entidades como Santander, BBVA o CaixaBank. Según señaló en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011 en la Audiencia Nacional, donde fue interrogado en calidad de testigo ayer, el 29 de febrero de 2012 tuvo lugar una reunión entre la cúpula del grupo y el Banco de España.

En concreto, acudieron Rodrigo Rato, Francisco Verdú, Miguel Crespo e Ildefonso Sánchez Barcoj por parte de BFA-Bankia y Miguel Ángel Fernández Ordóñez (gobernador), Javier Aríztegui (subgobernador) y Jerónimo Martínez Tello (exdirector general de Supervisión) por parte del Banco de España.

En dicho encuentro se comentó la situación del grupo BFA y la cúpula directiva puso de manifiesto su intención de integrar a otra entidad con la finalidad de "pedir más ayudas" y acogerse a "la combinación de negocios".

Entonces hablaron de integrar a Catalunya Caixa o a NCG Banco, pero desde el Banco de España consideraron esta opción como "una huida hacia adelante sin pies ni cabeza". "Ellos pensaban que era una opción y no contaban con un aspecto fundamental, que lo teníamos que autorizar nosotros, y en esas condiciones no la podíamos autorizar. Entonces, se les sugiere que busquen la manera de integrarse con los grandes: Santander, BBVA o Caixa", señaló González. Así, pocos días después (el 6 de marzo) Rato solicitó volver a reunirse, esta vez también con Pedro González, José Antonio Casaus y José Antonio Gracia, en un encuentro en el que se trasladó lo mismo: "en síntesis, que BFA no era viable, que tenían que tomar una decisión mejor para la estructura del grupo y que Bankia tenía que estar gestionada como una empresa en crisis", recordó.

Retraso de tasaciones

Pedro González rechazó que la excúpula de Bankia siguiera una "política definida de retrasar las tasaciones" a fin de alterar la imagen real del grupo, sino que la demora se debió al "inmenso lío organizativo" que sucedió a la fusión de las siete cajas.

"Creo que no había un especial dolo", indicó González, quien apuntó que los entonces gestores de BFA-Bankia "tenían que atender 800 frentes" en una sociedad de gran complejidad.