15 de mayo de 2019
15.05.2019

Fracasa la fusión de Unicaja y Liberbank tras el intento de OPA de Abanca en febrero

El banco gallego, que evita hablar de la ruptura, cifró en 1.717 millones el precio del asturiano y abortó la operación ante la imposibilidad de comprobar sus cuentas

14.05.2019 | 23:11
Sede central de Liberbank en Oviedo.

Liberbank y Unicaja rompieron ayer de mutuo acuerdo las conversaciones que emprendieron el pasado otoño para fusionarse y crear el sexto banco español por volumen de activos tras no haber logrado llegar a un entendimiento sobre la ecuación de canje de la que dimanaría el peso accionarial de cada organización en la futura entidad. La ruptura se produce menos de tres meses después de que Abanca renunciase a emprender una operación con la entidad asturiana ante la imposibilidad de acceder a los detalles de sus cuentas y confirmar que valía los 1.717 millones de euros que estaba dispuesto a pagar por ella. "Seguiremos muy atentos a las nuevas oportunidades que puedan surgir sin descuidar el crecimiento orgánico", dijo el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, la semana pasada. A renglón seguido apostilló que el banco cuenta con "holgura de capital suficiente para considerar nuevas adquisiciones". A este respecto, y a preguntas de LA OPINIÓN sobre si Abanca sigue interesada en hacerse con Liberbank tras la ruptura de esta última con Unicaja, un portavoz oficial evitó ofrecer ayer ninguna valoración.

La renuncia a continuar con esta fusión, que en medios financieros consideraron ayer definitiva e irreversible, se produjo por decisión unánime de los consejos de administración de ambos grupos y de los accionistas presentes en los dos órganos. El desencuentro ya sobrevoló las negociaciones desde el primer momento y obedeció a la aspiración de Unicaja de que se reconociese a sus accionistas una participación equivalente al 60% o cifra similar en el futuro banco, lo que dejaría a los dueños de Liberbank con el 40%, y la pretensión, a la inversa, del banco de origen asturiano de suscribir entre el 43% y el 45% de la entidad que emanaría de la integración, lo que colocaría el peso de los inversores del banco andaluz entre el 57% y el 55%.

Esta horquilla, que retrataba la brecha de discrepancia, estuvo flotando permanentemente en las conversaciones y sobremanera a partir de marzo, una vez que culminaron los trabajos de revisión por asesores externos de los estados financieros de ambos bancos (las conocidas como due diligence) con los resultados a 31 de diciembre ya cerrados y auditados. Desde entonces hubo fases alternas de aproximación y de alejamiento sobre un eventual pacto sobre la ecuación de canje, pero en las últimas semanas los negociadores habían detectado un estancamiento en las posiciones. Unicaja entendía que, en virtud de todos los análisis e informes de que disponía, su posición, por tamaño y solvencia, debería ser objetivamente superior al 60% y que todo lo que fuese situarse por debajo del 60% entrañaba una merma de valor para sus accionistas. En términos análogos, los socios de referencia de Liberbank opinaron que la valoración del banco y de su proyección futura y su dinámica no quedaba suficientemente recogida por debajo de al menos el 43%. Unicaja partía en sus estimaciones de un cálculo de estado de posición (tamaño por volumen de activos, ratio de solvencia, tasa de cobertura, etc.) más favorable, mientras que Liberbank intentó hacerse fuerte invocando la evolución dinámica de su negocio, su mayor crecimiento comercial, su mejor evolución bursátil (con las cotizaciones de ayer Liberbank pesaba el 43,1% y Unicaja, el 56,88%) y el mecanismo, en avanzado estado de negociación con el Banco Central Europeo (BCE), para sustituir los métodos convencionales de dotaciones de riesgos con los criterios estándar del sector por un modelo interno de riegos (similar al que ya se autorizó a algunos grandes bancos españoles) y que le permitirá aflorar capital y mejorar su tasa de solvencia.

CINCO PUNTOS

La disyuntiva entre un peso del 60% o del 55% en el caso de Unicaja, y entre una posición del 40% o del 45% en el de Liberbank, terminó por ser insalvable.

Esos cinco puntos porcentuales de diferencia implicaría una merma en la valoración de las participaciones de 78,5 millones en el caso de Unicaja y de 59,52 millones en el de Liberbank, y la renuncia a ese porcentaje en el reparto de dividendos futuros así como en la capacidad de decisión y de representación en el consejo de administración y en la junta general de accionistas del grupo financiero fusionado.

Tras el desistimiento a la integración, Unicaja seguirá como octavo banco español con unos activos de 56.411 millones y Liberbank como el undécimo, con 40.617 millones.

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