La venta de las fábricas de aluminio de A Coruña y Avilés a Parter Capital Group vive, a 11 días para que expire el plazo fijado en el ERE (expediente de regulación de empleo), un nuevo capítulo de suspense. La actual propietaria, Alcoa, informó ayer de que alcanzó "un principio de acuerdo" con el fondo suizo. El acuerdo, sin embargo, "entrará en vigor una vez se hayan obtenido las correspondientes aprobaciones internas de ambas partes y haya sido ratificado por los diversas comisiones de los representantes de los trabajadores", matizó la multinacional en un comunicado. A pesar de que el ERE no otorga ningún papel a la plantilla en la decisión de vender, Alcoa requiere ahora su visto bueno para cerrar la operación y advierte: si no lo firma, se aplicará el despido colectivo. El comité coruñés, que ayer protagonizó un encierro en la Delegación del Gobierno, pone como condición que Ejecutivo central, Xunta y Principado suscriban también la venta y actúen como garantes si Parter no cumple. Los trabajadores de Avilés, por su parte, insistieron en que se reconsidere la venta de su planta al fondo alemán Quantum, que no pujó por la factoría coruñesa.

"O firmamos todos o no firma nadie", advertía ayer desde su encierro en la Delegación del Gobierno el presidente del comité de empresa de Alcoa A Coruña, Juan Carlos López Corbacho, que tacha de "chantaje" la condición impuesta por la empresa. "Aquí no hay nada que decidir y no está escrito en ningún sitio que nosotros tengamos que firmar, pero si quieren que firmemos, lo haremos solo si el Gobierno y las demás administraciones avalan la venta y dan garantías", manifestó el representante sindical coruñés.

Concentración de empleados de Alcoa en el exterior de la Delegación del Gobierno

EL EJECUTIVO SALUDA LA OPERACIÓN

El Gobierno, que ha actuado como colaborador, manifestó ayer su satisfacción por el preacuerdo. El secretario general de Industria, Raúl Blanco, lo consideró "una muy buena noticia"y destacó que la oferta de Parter "cumple con lo acordado: mantenimiento de todo el empleo y de la actividad". A su juicio, de este modo el Ejecutivo satisface el compromiso suscrito en enero, tras la firma del ERE que aplazó a julio el despido colectivo en espera de un comprador. El secretario general de Industria, Raúl Blanco, mantuvo ayer una reunión con Parter, Xunta y Principado, a la que asistió el director xeral de Enerxía Ángel Bernardo Tahoces. En un receso del encuentro -del que no trascendió información sobre el plan industrial del fondo suizo- Blanco destacó que no hay otra oferta de compra por las fábricas de A Coruña y Avilés que la de Parter Capital. El secretario aseguró que el fondo garantiza la viabilidad y el empleo para las dos factorías, y la capacidad industrial. "No ha sido fácil llegar hasta aquí", dijo.

Las condiciones de la venta. Parter Capital no pagará nada por la adquisición de las dos fábricas de aluminio que Alcoa quería cerrar. Al contrario, será la multinacional aluminera la que desembolse más de 40 millones de euros para la reactivación de las líneas de electrólisis paradas en febrero. A cambio, el fondo invertirá unos 20 millones (diez por instalación) y se compromete a mantener a los 700 trabajadores (375 en A Coruña y 313 en Avilés) durante dos años. La producción de aluminio primario (electrólisis) la reanudará solo si dispone de un precio de la energía competitivo.

Las exigencias del comité. Los trabajadores, que desconfían de los planes del fondo de inversión, exigen al Gobierno "las garantías que consoliden el proyecto industrial y la viabilidad de la planta". El comité de empresa de Alcoa A Coruña inició ayer por la mañana un encierro en la Delegación del Gobierno para exigir el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Ejecutivo socialista en enero y durante la campaña electoral. El comité remitió un escrito al Ministerio de Industria en el que le recuerda que Ejecutivo central, Xunta y Principado se comprometieron „por escrito„ a "activar los instrumentos públicos de apoyo a la inversión y de acompañamiento al inversor" de las plantas, así como a "promover medidas de política industrial que contribuyan al mantenimiento de las capacidades industriarles y laborales en A Coruña y Avilés" y, sobre todo, a aprobar el estatuto de la industria electrointensiva "para garantizar un marco energético estable, predecible y competitivo para la industria electrointensiva". Este ´último punto, que Industria prometió para el último Consejo de Ministros de la pasada legislatura, quedó frustrado sine die.

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Encierro de trabajadores de Alcoa A Coruña en la Delegación del Gobierno en Galicia

La postura de la empresa. Alcoa está "únicamente centrada" en la negociación con Parter Capital y da por excluidos a todos los demás aspirantes, también al fondo alemán Quantum, que pujaba solo por Avilés y tiene el apoyo del comité asturiano. Fuentes oficiales de la compañía señalaron ayer que la venta debe ser "ratificada" por los trabajadores o, de lo contrario, "se aplicará el plan social" (el despido colectivo que fue pactado en enero). Si bien admiten que el pacto del ERE no requiere de que los comités validen la compraventa, las mismas fuentes señalaron que los trabajadores "pidieron reiteradamente dar su opinión" y por tanto "la empresa ha decidido que para cerrar la venta tiene que tener la ratificación de los trabajadores".

Discrepancia en Asturias. El comité de empresa de Alcoa en Avilés, apoyado por el Gobierno del Principado y las organizaciones sindicales asturianas abogaron por reconsiderar la venta a Quantum, el fondo alemán que competía con Parter y que solo pujaba por Avilés aunque sopesaba ampliar su oferta a A Coruña. Los líderes sindicales de la fábrica asturiana, que estuvieron ayer en Venecia y Roma visitando instalaciones de Quantum, reaccionaron al preacuerdo con un comunicado crítica con las formas y el fondo: "Lamentamos profundamente que el Ministerio de Industria esté actuando de forma unilateral bendiciendo acuerdos totalmente desconocidos por los trabajadores y condenamos que dicho Ministerio sea cómplice de Alcoa".

Reunión clave mañana. El comité de A Coruña logró ayer una de las exigencias con las que entró en su encierro: la convocatoria de una reunión con todos los implicados. Según informó Corbacho, será mañana en Madrid con representantes de Industria, Xunta, Principado, Alcoa, Parter, trabajadores y, por primera vez, el Ministerio de Transición Ecológica, del que depende la subasta de interrumpibilidad (primas eléctricas) de la que las dos factorías quedaron excluidas en contra de la promesa del Gobierno. Antes, la representación de los trabajadores se sienta hoy con Alcoa en una reunión de seguimiento del ERE. La multinacional ha dado hasta el viernes para que los comités se pronuncien sobre la venta a Parter.