La segunda ola no solo es de contagios. Las medidas anunciadas por la Xunta para 60 concellos, en los que se obliga al cierre de la hostelería durante un mes, está causando una avalancha de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) en el sector, que insiste en la necesidad de ayudas para poder aguantar hasta el próximo año. Las gestorías de la comunidad aseguran que "está siendo de locos" por la abundante cantidad de dudas entre los autónomos y empresarios del sector y la necesidad de realizar los trámites cuanto antes para dar cobertura a los trabajadores y al propio bar o restaurante.

"Volvemos a lo mismo que al principio, parece que esto no acaba nunca", explica Arancha Valle, responsable de una de las gestorías afectadas que, entre otras cosas, alertan que esta situación no afecta solo a los concellos afectados, sino también a los limítrofes de menor tamaño que ahora ven peligrar la afluencia de clientes. De hecho, el sector asegura que no aguanta y a nivel nacional reclama "ayudas directas a fondo perdido" por valor de 8.500 millones de euros.

La gestora coruñesa Bárbara Vega, miembro del Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Galicia, coincide en que los cierres no solo afectarán a la "zona roja" , sino que se extienden a su entorno y a negocios afectados por la reducción de aforo y la merma de clientes. "Los empresarios han pospuesto contrataciones, frenado inversiones... Algunos se están planteando ya despidos", constata esta gestora, "volcadísima" en la tramitación de ERTE en estos días. "Llevo aquí desde las seis de la mañana y todavía no comí", confesaba ayer a media tarde.

Vega asegura que las gestorías llevan desde marzo "sin parar" y que está siendo "muy estresante" para los profesionales que asesoran y tramitan los expedientes llamados a ser tabla de salvación para empresas y autónomos ante la emergencia de la pandemia y sus efectos en la economía. Cada día hay una nueva vuelta de tuerca a la normativa que afecta a las empresas, comenta la gestora, que se ha encontrado con que los ERTE que tenía "en standby" no se pueden reanudar sino que es necesario tramitarlos de nuevo debido al cambio de condiciones pactado en septiembre. "La gente se está volviendo un poco loca con tantas medidas. El empresario no lo entiende porque lo que quiere es una solución inmediata para su negocio. Le va la vida en ello", concluye Vega.