El debate en la organización que representa al empresariado gallego no lo centran los ERTE, ni los impuestos, ni el I+D+i. La CEG (Confederación de Empresarios de Galicia) lleva años enredada en un conflicto interno que mantenido su presidencia vacante casi tres años, con el patrón coruñés, Antonio Fontenla, como líder interino. La situación parecía haberse encauzado el martes, cuando el ourensano José Manuel Díaz Barreiros (que contaba con el apoyo de los empresarios de A Coruña, Lugo y Ourense) fue aclamado presidente a los pocos minutos de que se retirase de la contienda su único rival, el vigués Pedro Rey Vera (respaldado por Pontevedra). La ausencia de votación levantó ampollas en los sectores críticos con Fontenla y crispó el ambiente hasta el punto de que Díaz Barreiros comunicó su dimisión el jueves, cuando solo llevaba 48 horas en el cargo, con la intención de concurrir a unas nuevas elecciones. La CEG apuntó como causa de la renuncia a las “dudas manifiestas” de la provincial pontevedresa y de las sectoriales del metal (Asime), centros especiales de empleo (Cegasal) y colegios privados (CECE Galicia). En un nuevo capítulo del serial en el que está envuelta la patronal gallega, estas tres sectoriales salieron ayer a la palestra para negar que hubiesen puesto en duda el nombramiento del Díaz Barreiros y, de paso, tachar de “caciquil” y “dictatorial” a la CEG.

Enrique Mallón (Asime), Antonio Vázquez (Cegasal) y Antonio Dieter Moure (CECE) firman un escrito que censura “actitudes y comportamientos caciquiles y absolutamente repugnantes en una organización que algunos deseamos —dicen— que sea democrática y participativa”. En alusión velada a Fontenla, piden que “se retiren” de la CEG “personas que ya empiezan a mostrar actitudes más similares a regímenes dictatoriales”.

“Chapuza electoral”

Los líderes de las sectoriales manifiestan “desconocer las razones reales de la dimisión de José Manuel Díaz” y asegura que “en ningún momento” pusieron en cuestión su nombramiento. “Sí la necesidad del lógico y obligado escrutinio de votos ya emitidos”, matizan en referencia al sufragio telemático anticipado, previo a que Rey se retirase de la contienda. “Se cerró el proceso manifestando que el resultado había sido una elección por aclamación cuando eso es jurídica y legalmente imposible”, defienden las sectoriales, que argumentan que “47 vocales de la asamblea ya habían votado telemáticamente desde el viernes anterior”. Acusan además a CEG de divulgar un escrutinio telemático incompleto “para rematar un proceso calamitoso”.

Mallón, Vázquez y Moure califican los hechos de esta semana de “nueva tropelía” que se “recordará como un hito desgraciado en la historia de la confederación”. La trama promete nuevos capítulos.