La industria gallega ha pagado este año más del doble por la luz que la alemana y la francesa | LOC

Las grandes industrias gallegas acabarán el año pagando más del doble por su factura de la luz que sus competidores alemanes y franceses. La estimación la hace la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), a la que pertenecen Alcoa o Ferroatlántica, que se ha mostrado muy crítica con el nuevo estatuto para la industria electrointensiva, que juzgan “insuficiente” para alcanzar la convergencia de precios con Europa. Todo lo contrario de lo que dice el Ministerio de Industria, que está convencido de que a partir de ahora el coste de la luz para estas grandes empresas dejará de ser tan elevado. Según las cuentas de AEGE aún queda un largo trecho para conseguirlo. Larguísimo.

Tanto que las industrias españolas están ahora mismo pagando 45 euros por megavatio-hora, mientras que las francesas abonan 21 y las alemanas todavía menos: 20. Todo esto, reconoce Fernando Soto, director general de AEGE, está lastrando la competitividad de las industrias que más electricidad consumen: las hiperelectrointensivas, que en países como en Francia o Alemania tienen un reconocimiento especial, un estatus diferente que se traduce en más ayudas para aliviarlas mes a mes del mal trago que les supone la factura eléctrica. La Xunta pretendía, en sus alegaciones, que el estatuto electrointensivo primase a estas fábricas, tradicionalmente asentadas en territorios como Galicia y Asturias por sus recursos energéticos (centrales térmicas, hidroeléctricas...). Sin embargo, el Gobierno desechó ese enfoque y amplió el abanico de beneficiarios hasta las 600 empresas en todo el país, rebajando el nivel de consumo requerido para acceder a los beneficios e inclinando así la balanza a favor —principalmente— de Cataluña, donde hay más industrias pero menos intensivas en energía.

El barómetro de los precios elaborado por la patronal AEGE incluye todos los componentes de la factura: el precio de la electricidad en el mercado mayorista, costes regulados, recargos e impuestos, así como el impacto de ciertas rebajas a las que tienen acceso ese tipo de consumidores industriales (compensación de costes indirectos de CO2 y, en su caso, retribución del llamado servicio de interrumpibilidad). El mayor problema está en los llamados costes regulados y en los recargos e impuestos, que son los que inflan la factura de la industria asturiana, critican los empresarios y sindicatos.

Por ejemplo, en lo que se considera como precios de mercado —es decir, el coste de la luz antes de que, por un lado, el Gobierno le aplique una serie de recargos en el recibo y de que, por otro, se lleven a cabo unos descuentos (como las compensaciones indirectas por CO2)—, España, Francia y Alemania están prácticamente a la par. Los españoles van un poco por delante. Pero la diferencia es mínima. Será esta parte de la factura la que el Gobierno espera que siga bajando los próximos meses. “En la industria tenemos la suerte de que el diferencial de los precios por esa parte se está reduciendo. Pero no ocurre lo mismo con los peajes”, señala Soto.

Las gran diferencia entre de las facturas de las empresas gallegas, francesas y alemanas está en los llamados costes regulados, en los que se incluyen los denominados como peajes (una tasa que se paga por el mantenimiento y la conservación de las redes eléctricas) y otros cargos para, por ejemplo, promover el desarrollo de las energías renovables. Es aquí donde están las grandes desigualdades. Enormes, según las cuentas de AEGE. Esta parte de la factura supone 11,29 euros para las compañías de la comunidad; 2,57 para las alemanas y tan solo 0,70 céntimos para las francesas.

Rebaja por emisión de CO2

En cuanto a las rebajas que suelen incluir estas facturas, la de la industria española también sale mal parada en la comparación. Las llamadas ayudas por la compensación de las emisiones indirectas de CO2 son de solo 2,1 euros por megavatio-hora en España (el Gobierno solo había presupuestado seis millones este año, aunque se espera que en 2021 se superen los cien millones), mientras que en Francia y Alemania la ayuda es la misma: 10,6 euros.

En esta disección del recibo falta todavía otra ayuda: la retribución que las fábricas pueden obtener por prestarse a desconectar potencia y dejar de producir en caso de necesidad para el sistema eléctrico supone en España una rebaja del precio de 0,4 euros por megavatio, frente a los 2,5 euro de Francia y los 3,4 de Alemania.

Tercer día de huelga y barricadas en A Grela

Los trabajadores de Alu Ibérica A Coruña —más de 300— cumplen hoy su tercera jornada de huelga indefinida para exigir la readmisión de una compañera a la que la dirección aplicó un despido disciplinario. Las barricadas y la protesta a las puertas de la fábrica de aluminio volvieron a producirse ayer en A Grela, con un elevado clima de tensión entre la empresa y la representación sindical, que han presentado denuncias ante los juzgados y la Policía por calumnias y actos vandálicos, respectivamente. El comité de empresa se reúne hoy con el conselleiro de Economía, Francisco Conde, para pedirle que la Xunta ejerza sus competencias en materia industrial y actúe ante lo que consideran una situación de “persecución” a los trabajadores por parte de Grupo Riesgo (actual propietario de la instalación) en el marco de un incumplimiento del plan industrial y los acuerdos de venta firmados entre Alcoa y Parter. A las doce del mediodía, la plantilla aluminera volvía a concentrarse ayer en los accesos a la fábrica, cortando parcialmente el tráfico a su paso, al grito de “Alcoa culpable, Goberno responsable”, parapetados detrás de pancartas que clamaban Intervención xa o Non aos despedimentos. El fuego de palés y sobre todo de neumáticos, alertaba a los conductores, que en algunos casos mostraron su solidaridad a los trabajadores con toques de bocina al paso de la concentración. El comité de empresa de Alu Ibérica A Coruña, presidido por Juan Carlos López Corbacho, demanda tanto al Gobierno central como a la Xunta una intervención pública de la fábrica para salvaguardar la actividad industrial, según ellos en riesgo. La dirección de Alu Ibérica asegura que está comprometida con el desarrollo de un plan orientado al aluminio verde primario (reciclaje) y censura que “las acciones del comité de empresa han entrado en una escalada de violencia e ilegalidad”.

La plantilla de Alu exigirá volver a encender las cubas en 2021

El precio que ha pagado este año la industria española por la electricidad (45 euros de media por megavatio-hora según la patronal AEGE) está muy lejos de equipararse al de sus competidores de Francia (21,09 euros) y Alemania (20,10 euros), pero relativamente cerca de bajar del umbral a partir del cual se prometió la que la planta de aluminio e A Coruña volviese a encender las cubas para fabricar el metal primario: 40 euros. El comité de empresa de la actual Alu Ibérica A Coruña está convencido de que en 2021 el precio de la energía bajará a ese nivel (bastaría un abaratamiento del 11%) y avanza que exigirá a Riesgo (actual propietario) que cumpla la promesa que hizo el fondo suizo Parter cuando compró la factoría a Alcoa en julio de 2019. Rearrancar las electrólisis es clave para el futuro de la instalación y de que se haga depende además parte del empleo, que terminará su blindaje de dos años el próximo verano.