Pili Carrera ha sido uno de los grandes emblemas de la moda gallega. De las precursoras, de una estirpe que alumbró amplias trayectorias como las de Kina Fernández, Caramelo o Viriato. Como estas últimas, la compañía especializada en moda infantil también ha pulsado el botón del punto y final. Pili Carrera bajó ayer la persiana para no volver a levantarla, como confirmó la dirección a la plantilla. Instará a la liquidación voluntaria e “inminente”: “No han podido remontar”, coincidieron el responsable de Industria de UGT en Vigo, Rubén Pérez, y el secretario comarcal de Fgamt-CIG, Suso García. En enero de 2019 la sociedad solicitó al Mercantil 2 de Pontevedra la salida de concurso de acreedores, tras haber recibido el respaldo de los acreedores a su plan de pagos y de viabilidad. Ni la quita ni los despidos (39, a través de un expediente de regulación de empleo) sirvieron para darle pulmón. El COVID fue la puntilla. La textil trató de dar entrada a un socio inversor para blindar su continuidad, “pero no llegó a tiempo”.

Tal y como trasladó a la plantilla, reunida ayer en la fábrica de Mos, la empresa podía garantizar el pago de las nóminas de enero, pero no las de febrero. A excepción de algunos empleados, con pagos pendientes de parte de las extras del año pasado, no hay deudas contraídas con ellos. Los cerca de 60 trabajadores que permanecían en nómina no volverán a sus puestos; tendrán vacaciones en tanto se negocia el expediente de extinción.