“No vivirán los comercios minoristas si no consiguen que una parte de su facturación sea nacional o incluso internacional”, asegura la comerciante coruñesa Beatriz Romeo. Su boutique de moda multimarca Handicap Cero ya lo está haciendo empujada por las estrecheces de la crisis del COVID. Desde la irrupción de la pandemia, esta tienda de ropa de la zona de plaza de Lugo surte pedidos a países de toda Europa, “sobre todo los nórdicos, Suiza y Alemania”, detalla la empresaria. La venta online le ha abierto una nueva ventana al mundo y aporta ya el 10% de su facturación, pero su objetivo es que llegue al 50%. El canal digital es una oportunidad que conlleva nuevos retos, como ajustar los stocks y obtener márgenes rentables. La encrucijada de esta emprendedora es la de tantos pequeños comercios que en el último año han visto cómo subirse al ecommerce es una necesidad. La Cámara de Comercio de A Coruña les ayuda a innovar a través del Plan de Apoyo al Comercio Minorista, que el año pasado promovió la modernización de 30 establecimientos en plenas restricciones a la venta física. La Cámara convocará una nueva edición a partir de abril.

Romeo habla con entusiasmo y trata de mantener la positividad, convencida de que la ilusión mueve el mundo y el consumo. Es una defensora de la venta especializada como “una forma de vida, cultura y trato familiar” y por tanto cree que nunca dejarán de entrar los clientes por la puerta de su negocio. “El cliente quiere el largo del pantalón en su justa medida, probar el zapato a juego, verse el total look...”, explica la comerciante, y señala que además “sin escaparates la ciudad se convertiría en fantasma”. Pero desde la base del comercio de calle, la tienda online es cada vez un apoyo más necesario.

Su primera inversión en digitalización fue en 2015, cuando puso en marcha www.handicapceromoda.com, su propio ecommerce. El año pasado, el confinamiento y la orientación de los expertos de la Cámara la animaron a dar el salto para llegar a mercados internacionales. “Somos un pececito en medio del océano, por eso tenemos que recurrir a plataformas internacionales que nos ayudan a vender, pero prácticamente sin margen”, explica la comerciante. Handicap Cero tiene su venta online integrada en webs de venta de moda internacionales que le dan gran alcance pero con las condiciones que imponen estos portales. “Además, es necesario tener un estocaje determinado para ellos con el riesgo de no venderse en su totalidad. En definitiva, somos su almacén”, expone. Por eso su meta es potenciar la venta desde su propia tienda online, como hacen las grandes firmas, para controlar las condiciones y obtener más rentabilidad.

Beatriz Romeo agradece el asesoramiento de la Cámara y reivindica la necesidad de que las administraciones activen más recursos para la digitalización del comercio minorista. “La inversión a realizar es tan costosa que sin apoyo es imposible”, afirma. Como ella, el comercio tradicional está dispuesto a dar la batalla también en internet para aportar color y variedad al escaparate digital.