“Si no te presentarías en una entrevista en chándal, no te conectes a una videoentrevista en chándal”. La lección parece básica, pero María Goyoaga, experta en recursos humanos, asegura que se ha encontrado personas en pijama del otro lado del ordenador en algunas actividades formativas. Esta coruñesa es la directora de Pimtalent, una agencia que ha realizado más de 15.000 entrevistas en más de mil procesos de selección de personal. Con ese bagaje, aconseja a los jóvenes que se comporten con “naturalidad” en estos encuentros y que controlen los parámetros que afectan a la imagen desde sus ordenadores, ya que las entrevistas online se han convertido en el medio más común de las empresas para reclutar trabajadores. “Si antes hacíamos un 30% de entrevistas a través de internet, ahora hemos pasado a hacer prácticamente el 100%, salvo algunas entrevistas finales con el cliente, así que las videoentrevistas se han incrementado un 150%”, asegura esta experta.

Goyoaga forma parte del personal docente de varias actividades con las que la Cámara de Comercio de A Coruña ayuda a los jóvenes a mejorar su empleabilidad. “Les recomiendo naturalidad, porque lo único que cambia es el medio, pero en una videoconferencia tenemos que seguir siendo nosotros”, expone. En un mercado laboral achicado por la crisis del coronavirus, las oportunidades de trabajo para jóvenes son contadas y los aspirantes afrontan más competencia. Su retro está en destacar entre decenas (o cientos) de curriculums en los que la vida laboral aún es una hoja en blanco y la formación no siempre permite marcar la diferencia. En ese contexto, la actitud es clave.

Luces, cámaras... entrevista en acción. Lo primero para enfrentarse a la entrevista por Zoom o plataformas similares es revisar los elementos que afectarán a la percepción del entrevistador. “Debemos controlar que la iluminación sea adecuada, ver el enfoque, asegurarnos de que no vaya a entrar nadie mientras estemos conectados, comprobar el sonido y la conexión a internet y tener en cuenta el fondo, que no vean detrás los platos sin fregar”, ejemplifica Goyoaga. Una vez verificados los factores técnicos, ya en la entrevista aconseja cuidar al máximo el lenguaje corporal y procurar mirar a la cámara para conectar con el entrevistador.

Desengancharse del móvil y focalizar la atención. Ya sea en persona o por internet, María Goyoaga recomienda desconectar el teléfono desde el momento en que se entra en el lugar de la entrevista. “Si mandamos wasaps mientras estamos esperando, la imagen que damos es la de estar enganchados; debemos mostrarnos tranquilos y estar centrados en la entrevista”, afirma. La atención implica también formular preguntas de interés incluyendo la información recibida durante la conversación.

Deshacerse de los prejuicios y tener claro qué aportar. María Fernández es orientadora laboral y ha guiado a buena parte de los 500 jóvenes que participaron en la última Feria de Empleo de la Cámara de Comercio de A Coruña, en la que medio centenar de empresas reclutó personal. En su opinión, el primer paso que deben dar los candidatos júnior para enfrentarse a un proceso selectivo es “abandonar muchas de las creencias que se tienen, como que el empleador nos explota o solo busca ganar dinero”. En su lugar, aconseja a los candidatos centrarse en “cómo pueden aportar valor a la empresa”. Porque será esa respuesta la que les acerque al empleo deseado.

La frescura y la iniciativa, las bazas cuando no hay experiencia. María Fernández está convencida de que “el mejor recurso que tiene una empresa es su capital intelectual, las ideas de sus trabajadores”. En ese sentido, asegura que los empresarios están muy intestados en captar jóvenes con “ideas frescas, ideas transgresoras o incluso ideas sencillas”. Para marcar la diferencia, señala la relevancia de las candidaturas que se acompañan de proyectos propios, que pueden ir desde una idea empresarial hasta un blog. “Cada uno ha de tener su propio proyecto y transmitirlo con ilusión”, señala.

Investigar y empatizar, dos pasos hacia el éxito. María Goyoaga ha detectado que uno de los mayores errores de los candidatos jóvenes es no preparar la entrevista de trabajo a la que se van a enfrentar. “Hay que investigar para conocer la empresa e incluso también a la persona que te va a entrevistar, saber su cargo y dirigirte a ella por su nombre porque eso hace ver que tenemos interés”, recomienda. La sinceridad es otra clave. “A veces entramos en pánico por hacer una entrevista y hay que pensar que todos somos personas, tanto el entrevistado como el entrevistador”, relativiza esta experta.