La digestión de la mayor quiebra de la historia de España, la de la constructora Martinsa Fadesa el 14 de julio de 2008, se le está haciendo muy pesada a la administración.Tanto que 13 años después de la quiebra —cumplidos este jueves— y un lustro y medio después de arrancar el proceso de liquidación, los restos de la constructora continúan procesando su descomposición entre la administración concursal y el Juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña, que durante años se ha visto colapsado por el caso. El expediente es tan voluminoso que a esta sala le cuesta mantenerse al día de los avances, de los que el administrador le da cuentas cada tres meses. Según la última información de la que dispone el tribunal, hasta el momento se han liquidado algo más de la mitad de los activos. Fuentes del proceso cifran en el 65% los bienes ya adjudicados —los más recientes, a finales de junio—, por lo que queda por liquidar algo más de un tercio (35%).

“Estamos ante el proceso concursal más grande de España, por lo que todo se magnifica al haber un gran número de acreedores y gran cantidad de bienes inmuebles y es normal esté tardando tanto”, explica el abogado coruñés José Manuel Mosquera, especialista en concursos de acreedores. Según su experiencia, la liquidación suele durar un año en expedientes pequeños y entre dos y tres años en quiebras de empresas de tamaño mediano. Pero las magnitudes del naufragio de la constructora fundada por Manuel Jove 1980 y fusionada con Martinsa en 2017 —un año antes de la quiebra— escapan a toda comparación, con una deuda de 7.000 millones de euros y activos que fueron valorados en casi otro tanto.

La abogada Antonia Magdaleno, el economista Antonio Moreno y el socio responsable de reestructuraciones de KPMG, Ángel Martín, calculaban al inicio del proceso que la liquidación estaría lista a finales de 2017. Pero el camino está siendo más tortuoso de lo que esperaban; incluyendo algunos giros de guion, como que Magdaleno —apodada la reina de los concursos de acreedores— fue condenada a cuatro años de cárcel por estafa en la administración de la quiebra de la contructora y obligada a devolver los 4,7 millones de euros (más intereses) al despacho de abogados valenciano en el que trabajaba.

Fase 3.2 de liquidación

Una vez ejecutadas las fases 1, 2, 3.1.1 y 3.1.2 del plan de liquidación que el juzgado coruñés aprobó inicialmente en 2015, la administración concursal desarrolla ahora la fase 3.2 para intentar dar salida a los bienes y satisfacer, al menos en parte, las deudas con los acreedores. Con este fin, los acreedores ordinarios reconocidos como tal en el concurso optaron en junio de forma directa a bienes por los que hasta ese momento no se habían recibido ofertas.

Con este sistema de asignación de lotes homogéneos de activos, los administradores han tratado de dar un empujón al proceso y han logrado colocar 85 propiedades, entre las que hay garajes, un campo de gof, parcelas edificables, trasteros y fincas. Pero han quedados desiertos otros 55 bienes.

Debido a la gran cantidad de activos y al hecho de que se estén vendiendo continuamente, al Juzgado de lo Mercantil le es imposible precisar el número de activos pendiente de liquidar, cuando se cumplen 13 años del gran crac que reventó la burbuja inmobiliaria española.

En Miño, el Concello tiene previsto inscribir en el Registro de la Propiedad las cinco parcelas en Costa Miño titularidad de Martinsa Fadesa, que estaban hipotecadas a su favor, lo que posibilitará que pasen a formar parte del inventario del patrimonio municipal.

“Las subastas sucesivas hacen muy lento el proceso”

La subastas públicas son el mecanismo preferido por la administración concursal para adjudicar los bienes de una empresa quebrada. “Se opta por la subasta porque es el medio más transparente, para evitar suspicacias, pero hacen que el proceso sea muy lento, sobre todo cuando hay que convocar subastas sucesivas porque no se adjudican todos los bienes en la primera”, explica José Manuel Mosquera, letrado coruñés experto en concursos de acreedores. Es el caso de Martinsa Fadesa. El abogado explica que a los plazos ordinarios de publicación en el BOE se añaden los retrasos por las impugnaciones que tiene derecho a presentar cualquier acreedor. “Hay que tener en cuenta —añade Mosquera— que los lotes que se subastan son de distinta naturaleza y que algunos se adjudican con facilidad y otros con más dificultades, porque no es igual un terreno que un garaje, por ejemplo; pueden pasar meses y meses”. Entre los activos de Martinsa Fadesa que nadie quiso en la última convocatoria figuran sobre todo parcelas.

Propiedades en A Coruña, Cambre y Miño

La administración concursal celebró hace tres semanas, el 24 de junio, un acto de asignación por lotes según lo previsto en la tercera fase del plan de liquidación de Martinsa Fadesa SA. Entre esos bienes abundan propiedades en A Coruña, que en parte han conseguido adjudicarse y en otra parte han quedado sin dueño. Entre los activos a los que se logró dar salida figuran propiedades inmobiliarias en Novo Mesoiro (varios porcentajes en proindiviso en distintos bloques de la calle Ribeira Sacra), parcelas ubicadas en la zona conocida como El Retiro, en Meixigo, en el término municipal de Cambre, y un inmueble con garaje en la urbanización Valaire, en A Zapateira, entre otros. En cambio, quedaron sin postor un terrreno denominado Suelo Lage en A Zapateira y la parcela Miño Deportivo Privado. El proceso de asignación realizado a finales del mes pasado ofreció a los acreedores la posibilidad de hacerse con activos que no están sujetos a privilegio especial para atender a los créditos concursales ordinarios reconocidos.