As Pontes es la comarca española en la que mayor impacto tendrá la descarbonización. Las 700 familias que hasta el momento han vivido de la central térmica con más potencia del país —y muchas otras afectadas indirectamente por el cierre inminente de Endesa— esperan con ansia los proyectos alternativos que han de suturar la profunda herida industrial del fin del carbón. Con la vida útil de la planta ya agotada (el pasado 30 de junio), el convenio para la transición energética justa de As Pontes sigue en el aire y el Ejecutivo central y el autonómico se enzarzan en reproches. Precisamente ayer el delegado del Gobierno en Galicia reclamó al vicepresidente económico de la Xunta, Francisco Conde, que firme el protocolo para desarrollar ese documento y lo instó a “tratar de avanzar en el proceso de concreción de las nuevas inversiones en la localidad”.

En un comunicado, José Manuel Miñones abogó por dar “respuesta a las demandas de la comarca y de los trabajadores” tras hacer alusión al inminente cierre de la central térmica de Endesa. El Gobierno sostiene que el conselleiro “acaba de cambiar su criterio sobre el futuro de As Pontes y pide concreciones” al considerar que esas matizaciones “llevan meses encima de la mesa sin que la Xunta firme el protocolo que permite estudiar alternativas e inversiones”. Miñones espera que el “cambio de criterio del conselleiro permita desbloquear el convenio y así fijar nuevas inversiones que garanticen los puestos de trabajo y fijar población”.

La Delegación del Gobierno recuerda que la Mesa de Transición de As Pontes “reúne a representantes del Ministerio para la Transición Ecológica, la Xunta de Galicia, el Ayuntamiento de As Pontes” y Endesa, además del empresariado local y los sindicatos; y que la su función es “planificar acciones conjuntas que aseguren una transición justa en esta zona”. Miñones califica de “fundamental” la “unidad de acción institucional y sindical”. Tras el cierre de Meirama (Naturgy), la de As Pontes es la última térmica de carbón que queda en Galicia y su actividad es ya casi inexistente.