La plantilla del servicio Superlínea Santander (de atención 24 horas), que presta la empresa Universal Support (grupo Konecta), celebró ayer una nueva jornada de huelga en A Coruña y una concentración ante la sede del Banco Santander, en los Cantones, para exigir “condiciones laborales dignas y que se respeten sus derechos”.

El personal —unas 170 personas— reclama la implicación del banco en su conflicto, ya que es a su clientela a quién le están prestando servicios, después de que fracasar el proceso de mediación abierto la semana pasada. “En un sector con un convenio tan pobre como el de los centros de llamadas, lo único que pedimos es tener unas mínimas condiciones dignas y que se respete el derecho al descanso”, demandan los trabajadores según informó ayer el sindicato CIG.