Con la negociación de la reforma laboral en su fase final y el clima político y social encrespado por la reciente crisis en el Gobierno por su control, el debate sobre esta medida clave para la economía española se ha empañado con informaciones parciales, argumentos interesados y la regeneración de controversias que ya estaban zanjadas. En esta guía aclaramos algunos aspectos de fondo y situamos el punto en el está el debate en la mesa de diálogo.

¿Se va a derogar la reforma laboral de 2012? ¿Por qué en el Gobierno parecen decir a veces que sí y a veces que no?

La controversia en torno al término “derogación” es un debate meramente político y terminológico, porque desde el comienzo de las negociaciones todas las partes tienen claro que no se puede acometer una reversión completa de la normativa laboral de la era Rajoy. Sobre todo, porque la legislación previa al 2012 tampoco complacía a nadie, así que hay partes de la legislación laboral que han de ser sustituidas por otras nuevas: por ejemplo, la regulación de la subcontratación, que además ha de ser cambiada porque hay sentencias judiciales que así lo mandatan. Incluso en las partes en las que la reversión puede ser total (por ejemplo, la reposición de la prioridad aplicativa del convenio sectorial sobre el de empresa) las partes están introduciendo novedades a la luz de la experiencia de los últimos años y como fruto de la negociación.

Así que no, no se puede derogar la reforma laboral tal cual. El uso del término “derogación” sólo sirve para constatar que el orador quiere anular más aspectos de la normativa de 2012, mientras que los partidarios de una modificación más suave suelen hablar de “modernización”.

El Gobierno presentará la próxima semana una nueva propuesta de reforma laboral Agencia ATLAS / EFE

¿Qué sucede con la propuesta de limitar la temporalidad al 15%? ¿Está renunciando el Gobierno a su medida estrella?

La propuesta para limitar la temporalidad en las empresas al 15% de la plantilla, aunque presentada por Trabajo, nunca fue una iniciativa propia del ministerio, sino que la elaboró a petición de los agentes sociales. El departamento de Yolanda Díaz siempre ha sido más partidario de acotar las causas por las que se puede hacer un contrato eventual, porque -en palabras de un alto responsable de Trabajo- “poner un porcentaje a la temporalidad es reconocer que se pueden hacer este tipo de contratos sin causa que los motive, algo que no nos gusta”.

Es además una propuesta tardía, que se formuló en octubre. En palabras de uno de los negociadores, “estábamos teorizando en la reunión sobre cómo poner freno a la temporalidad, y le pedimos a Trabajo que nos presentara un papel con una propuesta de límites”. Esto sucedió el día 6, y en el siguiente encuentro, el 13, llegó el documento. Según fuentes del diálogo social, después de tres semanas de debate se ha constatado que el límite del 15% para toda la economía no convence a ninguna de las partes (sobre todo se oponen los empresarios) así que el Ejecutivo se ha comprometido a presentar una alternativa para la próxima reunión, el 10 de noviembre, que -dicen estas fuentes- puede incluir porcentajes variables según los sectores o el tamaño de las empresas, o incluso adoptar otro enfoque. Así que no, la propuesta de limitar la temporalidad al 15% en las empresas no es una iniciativa del Gobierno, y por tanto no está renunciando a una de sus "medidas estrella" si no se adopta.

¿Por qué la reposición de las indemnizaciones por despido previas a la reforma laboral han quedado fuera de esta negociación? ¿Han renunciado los sindicatos o el Gobierno a esta medida?

La rebaja de las indemnizaciones por despido, de 45 días por año trabajado a 33, es uno de los hitos clave de la reforma laboral de la era Rajoy, pero lo cierto es que nunca ha estado entre las materias que se han abordado en esta negociación, y por tanto ni sindicatos ni Trabajo han renunciado a modificar la reforma en este punto: simplemente, no se ha tratado en esta ronda negociadora. El perímetro de esta negociación, marcado desde el principio -en marzo- con vistas a ser presentado a Bruselas como una de las reformas que formarían parte del Plan de Recuperación, se ha centrado en las instituciones del mercado laboral que más interesan en Europa -temporalidad, formación de los jóvenes- y en la reversión de los aspectos de los aspectos de la reforma laboral incluidos en el Acuerdo de Gobierno firmado entre PSOE y Unidas Podemos (que incluye materias como subcontratación o negociación colectiva, pero no el despido).

Aunque los sindicatos habrían querido revertir lo relativo al despido y no renuncian a ello en una fase posterior, se han mantenido fieles al perímetro trazado en la mesa porque también incluye materias muy importantes para ellos. En palabras de un negociador sindical: “si logramos cambiar la subcontratación y los convenios, y con ello logramos que colectivos como las camareras de piso mejoren sustancialmente sus condiciones de trabajo, habremos conseguido un gran logro, y ya hablaremos del despido en una ocasión posterior”.

Así que no, nadie ha renunciado a revertir la reforma laboral en materia de despidos porque no se puede renunciar a lo que no estaba sobre la mesa.