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La Opinión de A Coruña

Crisis

Arcelor, en economía de guerra, paraliza la acería de Gijón y varios talleres al “producir en fuertes pérdidas”

La compañía ajustará la producción de los hornos altos, cerrará la acería de Gijón y el taller de alambrón durante cinco días y desconectará el tren de carril durante once

nstalaciones del tren de alambrón de Arcelor Mittal en Avilés.

La escalada de los precios de la electricidad, agravada por la invasión de Ucrania, ha puesto fin a un periodo de plena actividad en las plantas siderúrgicas de ArcelorMittal en Asturias, erigidas en símbolo de la recuperación económica de la región tras el azote de la pandemia. La multinacional ha decido parar temporalmente una de las dos líneas principales de la compañía en Asturias, la de productos largos, porque ya estaba fabricando “con fuertes pérdidas”. Habrá ajustes de producción en los hornos altos, la acería de Gijón cesará su actividad durante cinco días y habrá paradas de hasta once días en los talleres acabadores que dependen de ella. Además, la compañía no descarta más medidas de ajuste en función de como evolucionen los precios de la energía. Podría haber nuevos cortocircuitos en el motor industrial de la región

ArcelorMittal paró el pasado martes la planta de Olaberría, en Guipúzcoa, coincidiendo con el máximo histórico que marcó el precio de la electricidad en el mercado mayorista (544,98 euros el megavatio hora) y el jueves anunció que cancelaba la puesta en servicio de la planta de Sestao, en Vizcaya, que estaba previsto que volviera a la actividad el próximo día 16. Esas dos instalaciones cuentan con hornos eléctricos y son mucho más sensibles que las plantas asturianas (que tienen en cabecera hornos de carbón) a los precios de la electricidad. No obstante, desde la compañía ya se advirtió entonces que no eran descartables paradas en Asturias y, este jueves, se anunciaron.

La dirección de la compañía en Asturias reunió en la mañana de ayer a los representantes de los trabajadores para comunicarles que, a partir del 24 de marzo, se realizarán paradas de producción de acero en la división de productos largos, concentrada en la factoría de Gijón (la de productos planos se reparte entre Gijón y Avilés).

Fuentes de la multinacional siderúrgica señalaron que los negocios de alambrón (destinado principalmente a los sectores de la construcción y la automoción) y de carril (vías de tren) ya estaba en números rojos antes de estallar la guerra en Ucrania por los altos costes de producción y que la situación se ha agravado con el actual contexto. “Están produciendo en pérdidas, cada vez mayores, y son insostenibles”, señalaron fuentes de la compañía, que achacaron ese incremento a una conjunción de factores vinculados la guerra de Ucrania. En primer lugar a la escalada de los precios de la electricidad en España. En segundo lugar al encarecimiento de materias primas como el carbón. Y en tercer lugar a una caída de la cartera de pedidos por la incertidumbre que genera el conflicto bélico. Ante esa situación la compañía ha anunciado una batería de medidas que se podrían ampliar y que, de momento, afectan a:

La acería de Gijón

Es la que fabrica los “blooms” y palanquillas que se utilizan como materia prima en los talleres acabadores de productos largos. Se reducirá la producción en 20.000 toneladas este mes y para ello parará entre los días 24 y 28 de marzo, ambos inclusive. Durante la parada se realizarán tareas de reparación de uno de los dos convertidores de la instalación. Cuando vuelva a ponerse en marcha la acería el día 29 solo funcionará con un convertidor, lo que limitará su capacidad de producción.

Taller de alambrón

También parará entre el 24 y 28 de marzo, aunque se mantendrán las expediciones de productos a no ser que afecte la huelga de transporte convocada en el sector.

Tren de carril

La dirección de la compañía señaló ayer a los sindicatos que tiene unos costes variables inasumibles y que su situación es crítica. Entrevistado por LA NUEVA ESPAÑA, el director general del clúster Asturias de ArcelorMittal, Philippe Meyran, ya advirtió hace dos semanas que habría que adaptar los costes de fabricación de carril “para poder mantener este producto”. El tren de carril también dejará de producir a partir del 24 de marzo y en este caso la parada se prolongará hasta el 3 de abril. Además, cuando vuelva a funcionar a partir del 4 de abril lo hará con una nueva organización del trabajo en la zona de laminación, pasando de los actuales cinco turnos a cuatro, lo que aumentará las paradas.

Plantillas de la acería de Gijón, alambrón y carril

Las paradas afectan, según fuentes de ArcelorMittal, a 840 trabajadores. La dirección de la compañía se reunirá con los sindicatos la próxima semana para decidir qué medidas laborales se toman porque desde el pasado 31 de diciembre ya no está en vigor el ERTE que se utilizaba cuando había que ajustar la producción al rechazarlo parte de las organizaciones de trabajadores. Los sindicatos dieron por hecho ayer que los trabajadores afectados consumirán licencias pendientes de años anteriores y en vigor, aprovecharán para pasar reconocimientos médicos, harán formación, consumirán vacaciones y, en último caso, se recurrirá a la aplicación de la jornada irregular recogida en el convenio y por la cual se adelantan descansos que luego hay que “devolver”. El problema serán los trabajadores eventuales.

Instalaciones de cabecera

Las paradas en la acería de Gijón y en los talleres acabadores de productos largos afectarán aguas arriba a las plantas de cabecera. Fuentes de ArcelorMittal señalaron que se harán ajustes en la producción de los hornos altos, puesto que solo suministrarán arrabio a la acería de Avilés, de la que dependen los talleres de productos planos. Los ajustes en los hornos altos también tendrán efectos en los sínter y en las baterías de coque, que les suministran la materia prima. No obstante, en estas instalaciones de cabecera no se prevén ajustes laborales.

Los sindicatos mostraron ayer su preocupación por la situación a corto plazo y los efectos a futuro que tendrán estas medidas toda vez que las instalaciones afectadas son las vinculadas a las inversiones de descarbonización.

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