Sin sorpresas en la reunión del Banco Central Europeo (BCE) del Jueves Santo. En un contexto en el que la agresión rusa a Ucrania y la “incertidumbre asociada” están “deteriorando gravemente la confianza de las empresas y de los consumidores” y las “presiones inflacionistas se han intensificado en muchos sectores”, la autoridad monetaria de la zona euro ha decidido mantener sin cambios los tipos de interés, en niveles mínimos históricos —cero o negativos, según el caso— desde 2016, y concluir sus compras de deuda en el tercer trimestre, tras “los nuevos datos disponibles”, según ha informado en un comunicado. En la reunión anterior, el banco central había anunciado que se daría fin a dichas adquisiciones a lo largo del tercer trimestre si se confirmaban las previsiones de inflación a medio plazo. Y así ha sido.

Las compras netas mensuales del programa lanzado a mediados de 2014 (APP) tendrán un importe de 40.000 millones en abril, 30.000 en mayo y 20.000 en junio. Mientras que la calibración de las adquisiciones a partir de julio “dependerá de los datos y reflejará la evolución de la evaluación de las perspectivas por el Consejo de Gobierno”, según explicó el BCE en el comunicado. “En las actuales condiciones de elevada incertidumbre, el Consejo de Gobierno mantendrá las opciones abiertas, la gradualidad y la flexibilidad en la ejecución de la política monetaria”, zanjó.