La Comisión Europea (CE) presenta hoy sus nuevas previsiones macroeconómicas para la Unión Europea y cada país miembro, que por primera vez tendrán en cuenta el impacto de la invasión rusa de Ucrania y serán la base para decidir si es necesario mantener congeladas un año más las normas fiscales.

Sus últimas proyecciones, publicadas días antes del inicio del conflicto el 24 de febrero, preveían un crecimiento económico del 4% tanto en la UE como la eurozona para este año, pero el Ejecutivo comunitario ya ha advertido de que la guerra frenará el avance del PIB pero no debería hacer descarrilar la recuperación pospandemia.

“El crecimiento del 4% que proyectamos para la eurozona este año está fuera de alcance”, decía el mes pasado el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, anticipando una ralentización que otras instituciones ya han plasmado en sus previsiones. El Banco Central Europeo (BCE) revisó a la baja su proyección de crecimiento para la eurozona al 3,7% para 2022 y al 2,8% para 2023 y el Fondo Monetario Internacional (FMI), al 2,8% y al 2,2%, respectivamente.

En el caso de España, la Comisión Europea anticipó en febrero que el PIB crecería un 5,6% en 2022 y un 4,4% en 2023, por encima de la media europea, pero desde entonces la guerra en Ucrania ha llevado al propio Gobierno a recortar sus perspectivas de crecimiento, hasta el 4,3% y 3,5%, respectivamente.