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Repsol, Reganosa y Naturgy transformarán en Meirama purines en biometano y abonos

Invertirían 146 millones para generar al año 300 GWh de energía renovable con 1,2 millones de toneladas de deyecciones ganaderas | El proyecto permitirá crear 600 empleos directos

Reganosa, Repsol y Naturgy, en colaboración con Impulsa, apuestan por la economía circular. | // E. P.

Alianza de Reganosa, Repsol y Naturgy para impulsar la economía circular en Galicia. Las tres energéticas colaboran con la sociedad semipública Impulsa para desarrollar un proyecto que transforme “a gran escala” excedentes de deyecciones ganaderas y otros residuos en biometano, fertilizantes orgánicos y CO2 neutro de origen biológico. Con esta iniciativa empresarial, con una inversión inicial que ascenderá a 146 millones y que permitirá crear 600 puestos de trabajo directos y 1.900 indirectos, las compañías se proponen construir una primera planta de digestión anaerobia que produzca gas renovable y otras cinco plantas de pretratamiento asociadas a esta para deshidratar el excedente de purín bovino. Estas instalaciones para la generación de gas renovable se emplazarían en Meirama (Cerceda). Las otras cinco naves de pretratamiento se repartirían por municipios de la provincia de A Coruña y de Lugo.

De acuerdo con las previsiones que manejan los promotores del proyecto, en esta primera fase se tratarían anualmente 1.240.000 toneladas de purines excedentarios y se producirían unos 300 gigavatios hora (GWh) de biometano que se inyectarían a la red de gas natural. Este gas renovable se utilizaría para descarbonizar distintos sectores, como el del transporte, el residencial y el industrial, pudiéndose emplear en los procesos de la refinería de Repsol en A Coruña.

Con esta iniciativa, explican en un comunicado conjunto las tres energéticas, se optimizaría la gestión de purines en la comunidad gallega, además de disminuir la dependencia energética del exterior, facilitar el cumplimiento de las nuevas normas europeas y ayudar a descarbonizar la industria, los hogares y la movilidad.

El objetivo del proyecto, que opta a los fondos Next Generation, pasa por desplegar progresivamente por el territorio una red de plantas que valoricen los excedentes de purines bovinos, porcinos y avícolas mezclados con una cantidad menor de FORS (fracción orgánica de recogida separada) y RIO (residuos industriales orgánicos) del sector agroalimentario para producción de energía renovable. El reparto de la red de factorías se estipula de acuerdo a la una distribución fragmentada en el mapa gallego de explotaciones ganaderas, “optimizando así la logística entre ambos tipos de instalaciones”.

Este sistema, según sus promotores, garantizará la disponibilidad para los ganaderos del purín necesario para abonar sus tierras de manera sostenible, así como la viabilidad económica de sus explotaciones. Los cálculos de las tres energéticas determinan que podría valorizarse alrededor de seis millones de toneladas de residuos cada año. Redondeando, el biometano producido (1 TWh anual) equivaldría a un 7% del gas natural de importación que ahora se demanda en Galicia, con lo que la comunidad avanzaría sustancialmente en su autonomía energética y en el consumo de renovables.

Ante este nuevo proyecto, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, consideró imprescindible el apoyo del Gobierno central, a través de los fondos europeos, ya que manifestó su preocupación por los 24.600 millones de euros que todavía se tienen que ejecutar de los Perte y que suponen el 80% de total. Por eso, reclamó el respaldo de todos los grupos parlamentarios de la oposición para que el Ejecutivo de Sánchez “mire a los ojos y dé apoyo” a este proyecto con el objetivo de que salga adelante y se puedan crear estos 600 puestos de trabajo previstos.

Con el proyecto global, según destacan las tres energéticas, se evitaría también la emisión a la atmósfera de unas 500.000 toneladas anuales de CO2 y se crearía empleo de calidad en el marco de la transición ecológica y en lugares poco poblados. En suma, algo más de 600 puestos de trabajo directos y 1.900 indirectos, considerando tanto la explotación de las plantas como la logística de transporte.

La ejecución de la iniciativa —apuntan— contribuiría al cumplimiento de la nueva legislación medioambiental europea sobre protección del suelo agrícola y control de efluentes, así como de nutrición sostenible de suelo agrario, y daría solución a cuestiones recurrentes en la gestión y almacenamiento de purines.

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