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La Unión Europea pacta reducir el 5% la demanda eléctrica en las horas de más consumo

Acuerda una tasa para las empresas de combustibles fósiles | Se redobla la presión ante Bruselas para intervenir el precio del gas

Kadri Simson y Jozef Síkela, tras la reunión de ayer. // Efe OLIVIER HOSLET

En un plazo de dos semanas, cuando lo habitual suelen ser meses, los ministros de Energía de la Unión Europea lograron cerrar ayer un acuerdo político sobre una nueva batería de medidas de emergencia que permitirá intervenir el mercado eléctrico para rebajar la factura de la luz de millones de hogares y empresas. El plan, tal y como propuso en su día la Comisión Europea, contempla una reducción obligatoria del consumo de electricidad del 5% en las horas puntas más una reducción recomendada global del 10%, un tope a los ingresos extraordinarios de las tecnologías inframarginales de bajo coste como las renovables y una contribución temporal y solidaria de las petroleras y empresas gasistas.

El reglamento acomoda las posturas de los Veintisiete y les garantiza flexibilidad de forma que puedan seguir aplicando las medidas equivalentes si ya las tienen a nivel nacional. Esto significa que el Gobierno de Pedro Sánchez podrá seguir aplicando la minoración de los beneficios de las tecnologías inframarginales, puesto en marcha en septiembre del año pasado, así como el nuevo impuesto del 1,2% a las empresas energéticas.

“Vivimos tiempos excepcionales. El acuerdo supondrá un alivio para los ciudadanos y las empresas europeas. Los estados miembros aplanarán la curva de la demanda de electricidad durante las horas punta, lo que tendrá un efecto positivo directo en los precios” y “redistribuirán los beneficios excedentes del sector energético entre quienes tienen dificultades para pagar sus facturas”, celebró el ministro checo de Energía y presidente de turno del Consejo, Jozef Síkela.

El acuerdo establece un objetivo de reducción global voluntario del 10% del consumo bruto de electricidad y un 5% obligatorio en las horas punta del día, las más caras, hasta finales de marzo de 2023. Los estados tendrán libertad absoluta para identificar sus horas punta así como las medidas adecuadas para reducir el consumo.

Además, permite limitar los beneficios extraordinarios a 180 euros/MWh para los generadores de electricidad, incluidos los intermediarios, que utilizan las llamadas tecnologías inframarginales para producir electricidad (renovables o nuclear). El acuerdo permitirá a España seguir aplicando el tope de 67 euros MWh.

El tercer pilar introduce una “contribución de solidaridad temporal obligatoria” sobre los beneficios de las empresas de petróleo crudo, gas natural, carbón y refinerías. Este impuesto, del 33% de los beneficios extraordinarios, se calculará sobre los beneficios imponibles, determinados según las normas fiscales nacionales en el ejercicio fiscal que comienza en 2022 y/o en 2023, que sean superiores a un aumento del 20% de la media de los beneficios imponibles anuales desde 2018. Aunque no es exactamente igual que el gravamen español, el reglamento garantiza que los estados miembros podrán mantener sus medidas nacionales si son equivalentes. Estos ingresos adicionales se utilizarán para aliviar la factura de hogares y empresas y mitigar los efectos de los altos precios de la electricidad al por menor

En lo que no hay avances es en las posibles medidas para intervenir el precio del gas, un debate que ha sido mucho más divisivo. Muchas delegaciones, como España, han expresado además su “decepción” por la tardanza de Bruselas en presentar propuestas legislativas en este terreno y la Comisión se ha comprometido a pisar el acelerador.  

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