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La quiebra de FTX prolonga la agonía de las criptomonedas, con caídas del 70% en un año

Volatilidad e inestabilidad son las principales palabras con las que se suele describir al mercado de las criptomonedas, que carece de regulación. Pero también hay otros términos que ya empiezan a formar parte del argot alrededor del pequeño microcosmos de las criptodivisas: criptoinvierno. Este vocablo empezó a utilizarse para definir la situación de las divisas digitales entre finales del 2017 y principios del 2018, cuando el bitcoin perdió hasta un 80% de su valor tras registrar máximos históricos. La quiebra de la plataforma de intercambio de monedas digitales FTX y la dimisión de su CEO, Sam Bankman-Fried, ha traído la incertidumbre de vuelta. La criptomoneda más popular regresa a mínimos de hace dos años y el resto de divisas, como ethereum, dogecoin o cardano, han caído un 20%esta semana.

El precio del bitcoin ha perdido en 2022 cerca del 60% de su valor y más del 70% desde su máximo histórico de 69.000 dólares por unidad en noviembre de 2021. El mercado se ha visto afectado por múltiples crisis a lo largo de este año. Además de los problemas propios del universo «cripto», el aumento de los tipos de interés y la desaceleración de la economía han alejado a los inversores de riesgos elevados. Esto golpea con fuerza a un sector que experimenta una gran volatilidad debido a su propia naturaleza desregulada. Las restricciones al minado de criptomonedas (una forma de obtener criptodivisas a través de internet) y el enfrentamiento entre las dos grandes plataformas de intercambio, Binance y FTX, ha debilitado aún más a este mercado. Esto se suma al colapso de la divisa luna, de la plataforma Terra, y el del fondo Three Arrows Capital.

La puntilla ha llegado esta semana con la quiebra de FTX. La plataforma tiene un agujero de 8.000 millones de dólares del que nadie parece hacerse cargo. Para empeorar la situación, los clientes de FTX han denunciado que han perdido al menos 1.000 millones de sus ahorros. Todo apunta a que Bankman-Fried desvió parte de las inversiones de los usuarios de la plataforma hacia el brazo inversor del grupo, Alameda Research. Este movimiento desató en un primer momento un colapso de la liquidez y, posteriormente, la bancarrota.

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