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Sostenibilidad y defensa del paisaje, retos de Rioja

Los vinos de la denominación de origen se venden en 129 países y Galicia es su tercer mercado en España

Pablo Franco y Fernando Ezquerro, ayer, en la sede de LA OPINIÓN. | // VÍCTOR ECHAVE

Al vino le afecta todo, el frío, el calor, incluso las modas. El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja, Fernando Ezquerro, explica que el del vino es un sector “en pleno cambio y plagado de retos”.

A punto de que la denominación de origen cumpla cien años, los viticultores de Rioja se enfrentan al objetivo de sentar las bases para que el negocio siga siendo productivo y para fijar población en unos terrenos —en La Rioja, Álava y Navarra— que probablemente formasen parte de la España vaciada si se dejase de cultivar la vid.

“En los años 70 se pensó en criar vinos, en los 90 vendíamos todo embotellado en origen, el reto de 2022 es la sostenibilidad”, comenta Ezquerro, que defiende el “hervidero” de ideas y de propuestas que hay actualmente en las zonas en las que se cosecha Rioja. “Hay una savia nueva, que quiere hacer vinos diferentes. El sector ha cambiado mucho, ahora hacemos una apuesta también por los vinos singulares y los vinos de pueblo. Rioja siempre ha sido una denominación de grandes marcas que han sabido coger lo que necesitaban de cada uno de los 144 municipios para hacer su vino. Ahora queremos hacer vinos mucho más ligados al pueblo, al terroir [terruño en francés], incluso a la parcela”, comenta Ezquerro.

A pesar de ser la denominación de origen más vendida, con más de 340 millones de botellas comercializadas en 2021, el director del órgano de control del consejo regulador, Pablo Franco, defiende que es también “la más desconocida”, ya que tiene mucho más que ofrecer que lo que se ha convertido en popular durante todos estos años de historia.

Entre los proyectos que tienen en marcha en la denominación de origen en el plan estratégico 2021-2025 está la sostenibilidad, también ganar nuevos clientes tanto dentro como fuera de España, consolidar el territorio y el paisaje, porque eso ayudará también a generar ingresos económicos. Aspira a que las 200 bodegas que actualmente ofrecen actividades y visitas turísticas se incrementen y lleguen a las 250 —de las 600 que hay— y seguir apostando por el viñedo viejo, esas cepas que no son tan productivas ya —pueden producir 2.000 kilos por hectárea, cuando lo normal es que den 6.500—, pero que, con sus brazos retorcidos y alargados, han vivido más de 35 años y que necesitan menos productos fitosanitarios porque se han adaptado a las necesidades del terreno y son más estables. El vino de estas cepas recoge la historia de la tierra en la que crece, una información que los paladares entrenados pueden descifrar.

Galicia es la tercera zona de España en la que más se venden los vinos de la denominación de origen Rioja, tanto que supone que el 12,3% de las ventas se hagan en Galicia, y es la segunda denominación de origen que más se vende en la comunidad autónoma, según informan Franco y Ezquerro. “La hostelería es uno de nuestros puntos más fuertes comercialmente, con más de un 13% de volumen de venta y con vinos de nivel, con crianzas, reservas, gran reserva... que están teniendo una gran demanda. Esto nos hace pensar en el futuro y por eso queremos dejar un legado para que el sector se mantenga y las próximas generaciones puedan seguir viviendo de esto, para ello hay que cambiar algunas de las cosas que estamos haciendo, como reducir la huella de carbono y producir más vino ecológico”, relata Franco, que defiende el uso eficiente del agua y el empleo de energías renovables y su convivencia con el paisaje.

Rioja ha comprado también bodegas y viñedos en Galicia para elaborar vinos aquí y también para ampliar sus redes de distribución.

Pero, ¿hay relevo? En la denominación de origen sostienen que sí, siempre y cuando consigan seguir haciendo un buen producto y que el público se interese por él. Actualmente, se pueden encontrar vinos de Rioja en 129 países, desde Estados Unidos, China, Gran Bretaña y Alemania, que son mercados consolidados, pero también en China y en África. “Yo hice un envío hace poco a las Islas Reunión”, dice Ezquerro. “En Rioja ya no es tan importante vender más botellas de vino sino generar valor porque creemos que es lo que va a mantener la riqueza en el territorio y eso hará que sea económicamente sostenible”, explica Pablo Franco, que defiende que “es más fácil venderle la segunda botella de vino a alguien que bebe que la primera a quien no lo hace, pero que se conseguirán más ventas si se consigue fidelizar al que no bebía que al que ya lo hacía”.

El punto fuerte de Rioja era “el ensamblaje”, algo así como la receta única que cada bodega para conseguir el sabor de su vino mezclando uvas de diferentes pueblos para trabajar en él. “Ahora hemos visto otra manera de contar Rioja, que es hacerlo desde el origen, describiendo cada uno de sus territorios”, relata Pablo Franco, que anima, incluso a los jóvenes, a descubrir el mundo y la cultura del vino, ya que no es una bebida común en este sector de la población.

“Hay un cambio generacional y Rioja tiene que hacer que los jóvenes se impliquen, porque el vino es sostenibilidad económica y social, pero es también bienestar para todas las zonas en las que estamos produciendo y evita la despoblación, de los 144 municipios que tenemos, algunos tienen no más de cuarenta habitantes y solo tienen como cultivo la vid”, relata Fernando Ezquerro, que anima a perder el miedo a pedir un vino por no conocer o por no saber si gustará o no.

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