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Más de 43.000 gallegos se beneficiarán de las medidas de alivio para los hipotecados

La propuesta aprobada por el Gobierno permitirá alargar hasta siete años el plazo de devolución de los préstamos y ofrece periodos de carencia o de congelación de la cuota

Tras varios meses de negociaciones con las principales patronales del sector financiero, el Consejo de Ministros aprobó el martes un paquete de medidas que permitirá aliviar la situación de aquellas familias que se hayan visto especialmente afectadas por el aumento de las cuotas hipotecarias.

El paquete de medidas prevé importantes mejoras para las familias vulnerables que ya podían acogerse al Código de Buenas Prácticas actual, que suman unas 350.000 en todo el país, además de crear otro marco temporal para familias de clase media en riesgo de vulnerabilidad, una definición donde encajarían otros 750.000 hogares. Así, en total en el conjunto del país se beneficiarían hasta 1,1 millones de hipotecados.

Si se tiene en cuenta que Galicia concentra casi el 4% de todas las hipotecas concedidas en España en las dos últimas décadas, según datos del INE, esto supone que en la comunidad podrían beneficiarse más de 43.000 familias. A la cabeza estaría la provincia de A Coruña con 18.700, seguida de la de Pontevedra, con 16.000. Más alejadas estarían Lugo con 4.400 y Ourense, con 4.000.

Las medidas puestas en marcha mejoran las que ya estaban contempladas en el denominado Código de Buenas Prácticas que se adoptó en 2012 para frenar la ola de desahucios tras la crisis y que, sobre todo, amplían el número de posibles beneficiarios al incluir también a las rentas medias.

La decisión se adopta ante la subida imparable del euríbor, que en el último año ha pasado del -0,477% a cerrar este octubre en el 2,629%, lo que ha supuesto un encarecimiento de más de 163 euros mensuales —unos 1.958 euros al año— para una hipoteca media en la comunidad gallega, donde el importe solicitado se sitúa habitualmente en el entorno de los 105.000 euros.

Una situación que ha puesto a prueba muchos presupuestos familiares, ya que, según los datos que facilitó la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, hasta el 70,5% de los préstamos para la adquisición de una vivienda que están en vigor en estos momentos en España son a tipo variable.

Se consideran familias vulnerables aquellas con una renta inferior a los 25.200 euros —tres veces el IPREM—, que hayan visto incrementarse el esfuerzo para pagar la hipoteca en al menos un 50% y que destinan a la cuota más de la mitad de sus ingresos. En este caso, ya se contemplaba la posibilidad de un plazo de carencia de cinco años, en el que ahora se rebajan los intereses desde el euríbor +0,25% actual hasta el euríbor -0,10. Además, se podrá solicitar una reestructuración de la deuda en más de una ocasión y se amplía a dos años el plazo para solicitar la dación en pago, en caso de no poder afrontar las cuotas ni siquiera con la rebaja.

Carencia

Los hogares que no cumplan con el requisito del aumento del esfuerzo hipotecario en un 50% podrán solicitar una carencia de dos años, una rebaja del tipo de interés y un alargamiento del plazo de devolución de hasta siete años.

Por su parte, se adoptan nuevas medidas para familias con una renta de hasta 29.400 euros, que hayan visto subir la cuota al menos un 20% y que destinen más del 30% de sus ingresos al pago de la hipoteca. En este caso, se podrá solicitar la congelación de las cuotas durante un año, una reducción del tipo de interés durante ese mismo periodo e, igualmente, un alargamiento del plazo de devolución de siete años.

Adicionalmente para todos los hipotecados, durante el próximo año se eliminarán las comisiones por amortización anticipada y conversión de tipo fijo a variable, para que aquellos que lo deseen y dispongan del dinero puedan rebajar así las cuotas mensuales.

Tras la aprobación por parte del Consejo de Ministros, y una vez pactado con las principales patronales del sector, ahora serán los bancos quienes de forma individual deberán sumarse a estas medidas de forma voluntaria. Eso sí, una vez que lo hagan, estarán obligados a aplicarlas. Las entidades tendrán un mes para informar a sus clientes de la posibilidad de solicitarlas.

De momento, los principales bancos, como el Sabadell, el Santander, BBVA o CaixaBank, ya han mostrado su predisposición a suscribir el acuerdo.

La mayoría de la gran banca ya ofrece las hipotecas fijas por encima del 4%

Era una dinámica inevitable. Conforme el euríbor ha ido escalando desde los terrenos negativos en los que cotizaba en marzo de este año hasta cerca del 3% en que se encuentra ahora, las entidades financieras han ido virando su política comercial en la financiación a la vivienda. Toca dirigir a los clientes hacia las hipotecas variables después de años, coincidentes con los tipos de interés al 0%, de fomentar las fijas. La gran mayoría de la gran banca española tiene ya este último tipo de contratos por encima del 4%, con porcentajes ligeramente superiores a los de los variables.

Sabadell, con un 4,15 %, ha sido el último en sumarse a una tendencia comercial en la que ya estaban CaixaBank (4,32%), Santander (4,49%), Bankinter (4,09%) y Abanca (4,64). No así, al menos de momento, el BBVA (3,05%). En todos los casos, se trata del TAE que se aplica a aquellos clientes con nómina en el banco y que tienen contratados diversos productos de la entidad, como seguros. Si no cumplen estas condiciones, el coste se dispara, respectivamente, al 4,80%, el 4,41%, el 5,23%, el 5,16%, el 5,19% y el 3,65% . Las hipotecas variables están por debajo en la mayoría de los casos: en el 4,03% en el Sabadell, en el 4,22% en Abanca, en el 3,85% en el Santander o en el 3,79% en Bankinter. En BBVA se hallan por encima: 3,97%.

Cuando los tipos estaban en el 0% y los márgenes por intereses estaban derrumbados, los bancos impulsaban a sus clientes a contratar hipotecas fijas con el reclamo de que se blindaban ante posibles subidas del precio del dinero con un interés más elevado que el variable —en torno al 2%— pero permanente a lo largo de la vida del crédito.

Ahora que el Banco Central Europeo (BCE) está subiendo los tipos (están ya en el 2%) y todo indica que seguirá en la misma línea hasta contener la inflación, las variables son más rentables para los bancos. De ahí que premien este tipo de contratos y encarezcan los fijos, que en diez meses han duplicado su coste.

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