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Petroleras, eléctricas, comercio y hostelería sí logran trasladar el alza de los precios a sus clientes

La industria electrointensiva, sin embargo, se está viendo forzada a recortar sus márgenes por la subida de los costes energéticos

Clientes sentados en las terrazas de la Marina. | // VÍCTOR ECHAVE

La actividad empresarial recuperó vigor en 2021 y en los tres primeros trimestres de 2022, periodo en el que las empresas han logrado avances récord en su facturación (+ 48,7%) con el impulso de la inflación y en su valor añadido bruto (VAB), que ha crecido el 21,1%. El resultado ordinario neto, antes de resultados extraordinarios y de impuestos, casi se ha duplicado hasta septiembre (+94,7%), y tanto este indicador como el de rentabilidad sobre activos (4,2%) han recuperado ya los niveles prepandemia.

Son datos que proceden de la estadística trimestral de la central de balances (CBT) publicados por el Banco de España, de cuyo informe se desprende, además que, aunque con carácter general las empresas no han trasladado a sus clientes todo el aumento de los costes energéticos y de producción, sí han logrado hacerlo las de algunos sectores concretos: refino, generación eléctrica, comercio y hostelería. La estadística constata, además, que los datos referidos exclusivamente al tercer trimestre muestran una pérdida de dinamismo de los beneficios empresariales, en línea con la desaceleración de la actividad económica.

El informe intenta dar respuesta a dos preguntas vinculadas al actual contexto de excepcional inflación: ¿en qué medida las empresas están siendo capaces de trasladar el aumento de los costes de producción a los precios de venta? y ¿en qué medida la mejora del valor añadido bruto se está repartiendo entre la propiedad de la empresa y sus trabajadores?

E ¿Se están trasladando los costes a los precios? Para dar respuesta a la primera cuestión, el informe estudia la evolución del llamado “margen sobre ventas” (resultado económico bruto dividido por la cifra de negocios), con el fin de “analizar en qué medida las empresas han ido capaces de trasladar el aumento de los costes medios de producción a los precios de venta”.

La respuesta que se extrae es que, con carácter general, las empresas no han trasladado a sus precios todo el aumento de los costes soportado. “Las empresas han perdido renta en términos reales”, resume el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Ángel Gavilán. Sin embargo esta respuesta no sirve para todo los sectores. El informe señala al sector de refino de las petroleras como el que ha logrado trasladar con mayor fuerza a sus precios el incremento de los costes. También señala al sector de generación eléctrica (no así a las comercializadoras). Además, los sectores de comercio y de hostelería también estarían logrando trasladar a los precios el aumento de los costes energéticos, “en un contexto de fuerte recuperación de la demanda tras el levantamiento de las restricciones vinculadas con la pandemia”, sostiene el informe.

Del mismo modo que la respuesta a esta primera cuestión es heterogénea en función de los sectores, también lo es dentro de cada uno de ellos. El informe de la central de balances identifica que, con carácter general, las empresas más vulnerables, en peor situación financiera, son las que en mayor medida están trasladando a los precios sus costes. Sin embargo, las empresas exportadoras, las que venían acumulando un mayor margen empresarial en los últimos años y las que soportan un mayor peso en sus costes de energía y petróleo son los negocios que más se están viendo forzados a soportar parte de la subida de su costes a costa de obtener un menor beneficio. En lenguaje coloquial, se podría resumir esta triple tendencia en las empresas a través de tres expresiones: ‘para sobrevivir, tengo que subir precios y aumentar márgenes’; ‘no puedo subir precios porque pierdo competitividad’ o bien, ‘me puedo permitir no subir los precios ahora, porque he acumulado un colchón de beneficios en los últimos años’.

E ¿Cómo se está repartiendo el beneficio entre empresa y trabajadores? Para dar respuesta a esta pregunta, el Banco de España parte de un segundo indicador, que denomina “margen sobre el valor añadido bruto” y que calcula a partir de la proporción entre el resultado económico bruto de la empresa y el valor añadido bruto (VAB).

En lo que va de 2022, el crecimiento del resultado económico bruto de las empresas ha crecido el 38,5%, muy por encima de los gastos de personal, que han subido el 6,9% (las plantillas han crecido el 3,6% y la remuneración media, el 3,2%). Esto quiere decir que en 2022, el reparto de los mejores resultados de las empresas se ha escorado a favor del beneficio empresarial, explica el director general de Economía y Estadística del Banco de España. “¿Hasta un nivel desproporcionado?”, se pregunta Ángel Gavilán. Y responde: “No, hasta recuperar los mismos niveles de 2019”.

La última entrega de la estadística trimestral de la central de balances (CBT) contiene información de las 905 empresas que, hasta el 14 de noviembre pasado, enviaron datos de los tres primeros trimestres de 2022. Esta muestra representan el 12,7% del Valor Añadido Bruto del conjunto de las sociedades: la diferencia entre el valor total de la producción menos los costes intermedios (compras netas y otros gastos de explotación).

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