Ni la inflación, ni una sensibilidad extraordinaria a los aumentos de precio han evitado el encarecimiento de la alimentación navideña días antes de la llegada de las fiestas. Según el análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que monitoriza la evolución de estos precios desde finales de noviembre, la cesta de la compra propia de la Navidad está un 8,2% más cara ahora que hace un mes. Y lo está, sobre todo, porque este año vuelve a dispararse el precio del pescado y el marisco.

“Al contrario de lo que sucedió en 2021, donde las subidas de precios se concentraron antes del puente, este año se retoma el comportamiento habitual de antes de la pandemia, cuando las subidas se aceleran en la quincena previa a la Navidad”, explica el organismo en un comunicado.

“Los precios han subido en los últimos días un 5,3%, repitiendo el patrón de otros años, con fuertes subidas concentradas en marisco y pescados y variaciones más moderadas en carnes, frutas y verdura”, completa.

En concreto, las almejas se han encarecido un 44% respecto a noviembre; los percebes, un 33,6%; el besugo, un 20,7%; la merluza, un 12,2% y las ostras, un 11,2%. Las angulas suben otro 10,5% y la lubina, en cambio, prácticamente mantiene su precio (0,5%). La cuestión es que buena parte de esta muestra estaba entonces incluso más barata que el año pasado. Y, de hecho, los langostinos están curiosamente ahora un 4,5% más económicos que hace un mes.

En este sentido, en las carnes -un producto que llevaba más incremento de precio acumulado- la subida es ahora más moderada. Excepto el jamón ibérico, que se encarece en este tramo final de la campaña de Navidad un 10%, el pavo sube un 3,8%; el cordero, un 2,3% y el redondo de ternera, un 1,5%. La pularda, presentada por Mercabarna como una de las protagonistas de este año precisamente por su precio, está en vísperas de fiestas un 3% más barata que hace un mes.