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El “desbloqueo” de la automoción llevará a Galicia a crecer al 3,4% en 2024, según BBVA

La solución de la crisis logística o de los chips hará que “buena parte de la recuperación” de la economía gallega recaiga en el sector | Para este año el crecimiento será de un 0,7%

Miguel Cardoso y Marta Alonso, durante la rueda de prensa en el Círculo de Empresarios. | // MARTA G. BREA

La automoción es, tras el textil (Inditex), el segundo motor de la economía gallega que, desde el estallido de la pandemia, ha estado gripado. A los problemas de suministro de ciertos componentes, principalmente los microchips, se sumaron otros inconvenientes como una crisis logística que todavía hoy continúa provocando atascos en los puertos de salida y de llegada de los vehículos que salen de las fábricas, así como un alza de los costes energéticos y de otros suministros como consecuencia de la invasión rusa en Ucrania. Con todo, se espera que a lo largo de los próximos meses la situación se vaya estabilizando, en especial con los chips, cuyo impacto más significado se espera que haya pasado. Este “desbloqueo de los problemas de la automoción” ayudará a que la industria remonte, lo que según el BBVA Research supondrá “buena parte de la recuperación” de la economía gallega. Así lo señalaron ayer en Vigo el economista jefe para España de este organismo, Miguel Cardoso, y la directora territorial del banco en el Noroeste, Marta Alonso, quienes apuntaron que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad crecerá un 0,7% este año y un 3,4% el siguiente.

Cardoso explicó que Galicia es una de las tres comunidades que recuperó niveles de PIB per capita previos a la pandemia, junto con Castilla-La Mancha y Extremadura. “Galicia tuvo una contracción menor en 2020 que el conjunto de la economía española. Esta situación explica que ahora la recuperación no sea tan significativa ya que parte importante de la misma viene dada por el sector servicios, que no tiene un peso tan elevado en la comunidad como en otras regiones de España”, comentó.

Debido a que la economía gallega aguantó mejor el impacto del COVID, su crecimiento será menor este año. Así, habrá una desaceleración del 0,7%, siete décimas por debajo de la subida nacional, pero un repunte del 3,4% para 2024, en línea con la media estatal. “La desaceleración no es tan intensa como se esperaba”, apuntó Cardoso.

Buena parte de la recuperación prevista se debe a una caída del precio de la energía, del petróleo y a la apreciación del euro frente al dólar, así como al impacto de los fondos Next Generation. “Gracias a estos fondos se ha registrado un fuerte repunte en 2022 de los visados para la construcción de obra no residencial y de la licitación de obra pública”, señalan desde BBVA Research.

Así, comenzarán a desaparecer los cuellos de botella que sufren industrias clave para la economía gallega, como la automoción, y fomentará el repunte en indicadores clave como el de las matriculaciones, que esperan un crecimiento del 10% o 15% para este mismo año.

Respecto al empleo, la tasa de paro medio se espera que baje al 11,2% en 2023 (2 décimas menos que en 2022) y que continúe cayendo al 10,8% en 2024, creándose unos 17.000 empleos en la comunidad.

La inflación, el principal riesgo

El economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso, cree que el principal riesgo para la economía gallega en la actualidad es la inflación. El precio del 80% de los productos sigue subiendo pese a que parece que el indicador “ha tocado techo”, apuntó, debido a la bajada del precio de la electricidad y del combustible. Según Cardoso, esta situación podría provocar que las empresas trasladasen a sus clientes el aumento de costes. Además, las restricciones de oferta laboral impulsan al alza los salarios, lo que puede generar también una burbuja inflacionista. La incertidumbre también podría estar en la duración del conflicto en Ucrania o en la posibilidad de un nuevo confinamiento en China por el aumento de casos de COVID. BBVA Research también pone el foco en la sostenibilidad de las cuentas públicas gallegas, ya que la ejecución presupuestaria hasta octubre apunta a un déficit que podría acabar en el 0,2% del PIB regional, lo cual no corregiría los desequilibrios de años anteriores pese a un mayor volumen de ingresos.

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