La flota gallega refuerza sus ingresos con las rutas del turismo marinero
Mercedes Salas
Los pescadores y las mariscadoras implicados en el pescaturismo y el turismo marinero —que enseñan su trabajo al público— han hecho de esta actividad una fuente de diversificación de los ingresos cada vez más importante, ante el estado y los requerimientos de sostenibilidad de las pesquerías.
El embarque turístico, las rutas a pie con mariscadoras, la gastronomía y la inmersión destacan entre las propuestas que el sector pesquero ofrece a los visitantes del litoral español, para dar a conocer sus profesiones.
Uno de ellos, por ejemplo, es el patrón mayor de la cofradía de pescadores de Sanxenxo, Sauro Martínez, que considera que el pescaturismo genera unos ingresos necesarios, ayuda al relevo generacional y mantiene los sueldos de los cuatro tripulantes de su barco, en meses de verano en los que, de lo contrario «les sería complicado defenderse» (por la situación del pulpo). En su barco, Playa de Sanxenxo, tiene el proyecto Marinero por un día, que ofrece a los visitantes conocer la forma de vida de este navío gallego, de la categoría de artes menores, a la vez que trabajan sus marineros: «Pescamos y no guionizamos».
Aporte económico
Martínez inició esta actividad turística en 2020 y ahora es un aporte económico que le permite sufragar gastos de cebo y gasóleo y compensar las restricciones de las pesquerías.
En Cambados, la asociación Guimatur, formada por mariscadoras y rederas, guía desde 2004 a las familias por toda la cadena de valor del molusco, desde la extracción con el rastrillo en la playa, hasta la conserva, la venta, pasando por los barrios marineros y el arreglo de la red.
La presidenta de Guimatur, María José Cacabelos, explica que el proyecto, «pionero en España», ahora supone un 10% de los ingresos de estas mujeres, pero les beneficia también indirectamente, pues da visibilidad a su trabajo y les resulta gratificante tratar con el público.