Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Boqueixón anuncia la Navidad con 43.000 flores de Pascua

De las instalaciones de Viveiros Compostela salieron estos días las primeras poinsettias, la característica flor navideña que cada vez tiñe de rojo más hogares, negocios y oficinas de Galicia. Tras un mes de intensa actividad, el invernadero quedará vacío: "cada vez hay más demanda e incluso se adelanta"

Los hermanos Gonzalo y Santiago Miguélez, segunda generación de Viveiros Compostela, en medio del ‘mar rojo’. | Antonio Hernández

Los hermanos Gonzalo y Santiago Miguélez, segunda generación de Viveiros Compostela, en medio del ‘mar rojo’. | Antonio Hernández

Martín G. Piñeiro

Santiago

Boqueixón anuncia la Navidad antes de que el mismísimo Abel Caballero encienda las luces de Vigo. En este concello limítrofe con Santiago se ubica Viveiros Compostela, empresa familiar que es el referente del noroeste peninsular en la poinsettia, el verdadero nombre de la popular flor de Pascua. Bajo las lonas de sus tres hectáreas de plantación se abre un mar rojo que ocupa prácticamente la mitad y que está formado por 43.000 plantas.

"Esta semana empezaron a salir las primeras", explica Santiago Miguélez. Él y su hermano Gonzalo son la segunda generación de un negocio nacido en 1985 que todavía lidera su madre, Ofelia Vieites. Junto a 15 empleados, tienen por delante un mes de intensa actividad para dar salida a las flores de Pascua, cuyo destino son principalmente floristerías, centros de jardinería, tiendas de agro y los supermercados Eroski, que absorben el 20% de la producción.

Las empleadas trabajan este mes a todo ritmo para sacar las 43.000 poinsettias. | A. Hernández

Las empleadas trabajan este mes a todo ritmo para sacar las 43.000 poinsettias. | A. Hernández

"La totalidad está vendida ya antes de plantarla", revela Santiago Miguélez. "Y venderíamos el doble de cantidad si la tuviésemos". De momento no puede ser, porque la mitad del invernadero se ocupa con el crisantemo, la flor estrella para Difuntos y que constituye otro de los picos de negocio de la empresa. Además, "no hay mano de obra", lo que frena cualquier proyecto de crecimiento.

Lo que sí constatan en Viveiros Compostela es que la flor de Pascua tiene cada vez más salida e incluso se adelanta su demanda. "Todos los años empieza a salir en esta primera semana de noviembre, pero lo que notamos es que se pide más cantidad ahora al principio", comenta Santiago Miguélez. "Y año tras año crece la demanda", añade. "Ahora es rara la casa que en Navidad no tiene la planta", que es "un detalle ideal para regalar y que queda muy bien con unos bombones de la Caja Roja", bromea el empresario.

De toda su plantación de poinsettia en Boqueixón, la mitad está certificada con el sello Galicia Calidade y tiene como destino casi exclusivo las floristerías. Si una planta normal se vende a una media de 9-10 euros, esta certificada puede duplicar ese precio. "Va adornada, exige más cuidados, lleva otra presentación...", zanja.

El 92% de la producción de flor de Pascua de este vivero es roja, pero también tiene en catálogo «limón, blanco, rosa y bicolor».

Seis meses de cuidado y mimo

El negocio de la poinsettia empieza tiempo atrás, en junio y julio, cuando llegan los esquejes de Cataluña, Andalucía y Galicia para plantar. Un proceso totalmente robotizado y mecanizado acompaña el cuidado, para garantizar la temperatura y la humedad de una flor delicada. "Tiene incluso suelo radiante calentado con biomasa", apunta Santiago Miguélez, que no oculta que el cambio climático también les empieza a complicar su día a día en el trabajo. "Las olas de calor nos obligaron a tomar medidas, con mallas de filtro antisol, pintura especial en los techos y ventiladores para conservar la temperatura idónea", destaca.

De no hacerlo, el problema es doble. "Por un lado la planta crece de más", cuando lo que se necesita es que llegue en el estado justo de color y vigor para estas fechas. Y por otra parte, el calor es sinónimo de plagas. Este año, de hecho, "vimos mosca blanca" después de varios años sin rastro de ella.

Así, con vigilancia y mimo, van pasando las semanas y las poinsettias van formando su particular mar rojo en el invernadero. A diferencia de otras flores, que tienen ciclos más cortos —de 15 a 45 días— y mayor rotación en el invernadero, esta planta originaria de México necesita medio año hasta poder llegar a casa.

Una vez allí, ya adulta y desarrollada, requiere menos cuidado y poca agua. "Una planta puede durar varios años, sobre todo si es de aquí de Galicia, ya que las que vienen del sur son más delicadas", explican en Boqueixón. Lo que ya resulta difícil es que conserve el color rojo de sus hojas una Navidad a otra. "Es casi imposible".

En la inmensidad de Viveiros Compostela, donde los pasillos se recorren en patinete eléctrico, no se pierde el tiempo. A medida que va desapareciendo el manto rojo de poinsettias ya hay candidatos a ocupar el lugar. Es la flor de primavera, los geranios, surfinias, sunpatiens, petunias, alegrías, begonias... que constituyen el grueso de un negocio que confirma el buen momento que atraviesa el sector de la flor y la planta.

Un sector que mueve 82 millones de euros anuales en Galicia, donde 300 productores de planta ornamental, frutera, forestal y hortícola generan 1.500 empleos, el 85% de ellos femeninos y en entornos rurales, según la Xunta.

Tracking Pixel Contents