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Dos de cada diez trabajadores coruñeses no llegan a mileuristas

El ‘efecto Inditex’ provoca que el salario medio anual declarado en la provincia se situase el año pasado en 25.959 euros , la segunda mayor cifra a nivel nacional solo por detrás de Madrid

Una camarera recoge las sillas de una terraza de la Marina

Una camarera recoge las sillas de una terraza de la Marina / Víctor Echave

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

Dos de cada diez trabajadores coruñeses no llegan a mileuristas. Sin embargo, la provincia registra los segundos salarios medios más altos de España, 25.959 euros brutos al año, solo por detrás de Madrid. La aparente contradicción se explica por un mercado laboral partido en dos: una amplia base de empleos con sueldos bajos y un núcleo de grandes empresas que elevan la media salarial.

Según los últimos datos de la Agencia Tributaria, 475.031 residentes en A Coruña declararon ingresos salariales el año pasado, 10.693 más que un año antes. De ellos, 151.069 —el 19 %— ganaron menos de 15.876 euros brutos, el umbral del salario mínimo interprofesional (SMI). Son quienes apenas alcanzan los mil euros al mes. Hay que recordar que el SMI son 14 pagas a la que hay que quitar las retenciones.

Este grupo pesa la mitad que en el conjunto de España, donde los que están por debajo del SMI alcanzan el 37%. A su lado se sitúa un 42,6% de contribuyentes coruñeses con ingresos de entre una y dos veces el salario mínimo —entre 15.876 y 31.752 euros—, concentrados sobre todo en actividades ligadas al comercio, la hostelería y los servicios. El resto, el 2%, supera dos veces el SMI.

Casi 26.000 euros anuales

El resultado agregado es un salario medio de 25.959 euros brutos, un 4,5% más que el año anterior y por encima tanto de la media española (24.962) como de la gallega (24.232). Ese avance supera la inflación, del 2,4%, lo que supone una ligera recuperación del poder adquisitivo perdido en ejercicios previos.

El llamado efecto Inditex es clave para entender esta posición. La multinacional textil y su ecosistema de proveedores y servicios concentran miles de empleos cualificados en diseño, logística, tecnología o gestión corporativa. Son puestos que se remuneran por encima de la media provincial y que se suman a una cúpula de sueldos altos: en la provincia, 1.396 contribuyentes declararon más de 120.000 euros anuales.

En paralelo, otras grandes compañías actúan como tractoras salariales. Hijos de Rivera, Finsa, Abanca, Gadisa, Vegalsa, Jealsa, Megasa, Reganosa, Navantia o Resonac sostienen un tejido industrial, energético, financiero y de distribución que genera empleo estable y de mayor valor añadido, desde operarios especializados hasta ingenieros o cuadros directivos. Pocas provincias combinan un entramado empresarial de este tamaño con una población similar.

Pero bajo esa capa de grandes corporaciones persiste una brecha interna marcada. La diferencia de ingresos entre quienes ocupan trabajos poco cualificados y precarios y quienes acceden a empleos estables y bien pagados se traduce en una fuerte polarización salarial. A ello se suman las desigualdades de género —las mujeres coruñesas ingresan de media 5.326 euros menos que los hombres— y de edad: los jóvenes de 26 a 35 años declaran 21.309 euros, frente a los 30.333 de quienes tienen entre 46 y 55.

A Coruña es, así, una provincia donde conviven un mercado laboral de alta gama y una amplia bolsa de trabajadores que apenas roza el umbral mileurista. La cuestión es si el tirón de las grandes empresas será suficiente para arrastrar hacia arriba a esa mayoría salarial o si la brecha interna seguirá consolidándose en los próximos años.

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