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FORO ESPAÑA 360

El número de empresas españolas que pagan licencias por herramientas de IA no llega a una de cada cuatro

Es una de las conclusiones del II Barómetro sobre Inteligencia Artificial y la Empleabilidad del Futuro, presentado en el foro España 360

Patricia Abad: "Para implementar la inteligencia artificial todavía hay que trabajar cuestiones de uso de datos, privacidad y formación"

PI STUDIO

Víctor Rodríguez

Madrid

Aunque el interés es creciente, el nivel de inversión de las compañías españolas en inteligencia artificial tiene amplio margen de mejora. Apenas una de cada cuatro empresas españolas pagan licencias de herramientas de IA, según el II Barómetro sobre Inteligencia Artificial y la Empleabilidad del Futuro, elaborado por GAD 3 para Planeta Formación y Universidades y presentado hoy, en la tercera jornada del foro España 360, organizado por Prensa Ibérica. De los cuatro países en que se ha conducido la investigación, España y Colombia son los dos en los que ese porcentaje es más bajo, el 24% en ambos casos, frente al 38% de Italia y el 51% de Francia.

"El estado de inversión que se realiza desde las empresas en el pago de licencias 'premium' para la utilización de estas herramientas está en unos niveles bajos en España respecto al resto de los países analizados", ha valorado Patricia Abad, responsable de Investigación Cualitativa de GAD 3. "El impacto, evidentemente, es limitativo en el sentido de que cuanto más se pueda disponer de este tipo de herramientas y más fácil sea el acceso para los trabajadores y los directivos, más tareas se podrán automatizar, que es uno de los grandes beneficios percibidos".

El motivo, opina Adelaida Portela, vicerrectora de Innovación Educativa y Relaciones Internacionales de Unie (Universidad Internacional de la Empresa), puede tener que ver con el "estado incipiente" en que se encuentra la IA. "Lo que puede estar ocurriendo", ha ahondado Abad, "es que ahora mismo estamos en la necesidad de cubrir todas las bases para poder implementar esa inteligencia artificial". Pagar licencias, ha remarcado, es una de las posibilidades, pero "para poder implementar la inteligencia artificial todavía hay que trabajar algunas cuestiones relacionadas, como el uso de los datos, las garantía de privacidad o la propia formación".

Adelaida Portela: "Hay que analizar cuáles son los procesos en los que podemos ser más eficientes (con la IA)"

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"No es solo comprar la licencia, sino qué hago con esa licencia", ha añadido Portela, cuya universidad, ha apuntado, ya tiene 150.000 licencias para trabajadores y estudiantes y que cuenta con un centro de innovación en IA para dar formación, Nexia, en el que también participan Google y Deolitte. Esa elevada implementación de la inteligencia artificial ha permitido automatizar procesos rutinarios como las convalidaciones de alumnos procedentes de otros centros pero también genera contenidos docentes más atractivos, de presentaciones a videotutoriales.

El informe analiza, además, las diferentes visiones que respecto a la inteligencia artificial tiene directivos y empleados. Mientras que los primeros tienden más al optimismo, entre los trabajadores emergen cuestiones distintas. "Los directivos lo analizan en términos del potencial que tiene para el desarrollo de las empresas", tercia la investigadora de GAD 3. "Los trabajadores también hablaban de aumentar la productividad, pero desde otro punto de vista que es más operativo y menos estratégico: cómo puedo yo beneficiarme en mis tareas rutinarias y operativas de sacar provecho a esta herramienta".

"El escepticismo", ha incidido, "quizá viene de que aún nos falta saber cómo se puede usar y qué provecho se puede sacar". En cualquier caso, se impone la visión de que la IA ha venido para quedarse. "Ya se ha vuelto un lugar común decir que, igual que ahora no se nos ocurriría trabajar sin Internet, en el futuro no se nos ocurrirá trabajar sin inteligencia artificial", ha aseverado Abad.

De ahí la importancia, ha insistido Portela, de formar a los estudiantes en inteligencia artificial. "Tenemos que formar futuros profesionales según lo que nos demande la sociedad", ha asegurado. "Hay una serie de competencias para los futuros profesionales que están claras: el pensamiento crítico, la creatividad, la flexibilidad, la resiliencia, la capacidad de aprender tecnología... Al final la IA va a dar un resultado, pero tú tienes que saber ver, analizar, ser el experto para poder decidir si esa información que me está dando la IA es correcta. Y estamos apostando por esa formación para el futuro, para el empleo de estos estudiantes que luego se van a encontrar con una sociedad, con unas herramientas y con unas profesiones muy nuevas en las que tienen que aplicar estas competencias".

Adelaida Portela: "Tanto directivos como empleados necesitamos tener la seguridad de conocer la herramienta (IA)"

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Según las conclusiones del barómetro, el 50% de los españoles ha empleado alguna herramienta de IA en el entorno laboral en el último año, mientras que un 67% asegura haber hecho uso personal alguna vez. A pesar de que la mitad de los trabajadores españoles afirman haber utilizado la IA en su puesto en el último año, solo un 24% ha recibido formación, y de ellos apenas un 9% en su empresa. El 15% restante lo han hecho por su cuenta. Un 44% de trabajadores expresan su deseo de recibirla. El estudio, elaborado por GAD 3 para Planeta Formación y Universidades, revela que únicamente un 16% de empresas han puesto en marcha iniciativas de formación en inteligencia artificial, si bien en otro 44% ya existen pero aún no se han implementado y en un 10% más está previsto hacerlo en el futuro.

Por sectores, el audiovisual y el educativo son los que presentan una mayor penetración de estas herramientas, con un 71% y un 67% de trabajadores, respectivamente, que las han usado en los últimos 12 meses.

El trabajo también pone de manifiesto las razones que esgrimen los empleados para no usar la inteligencia artificial. Hasta un 49% refieren no necesitarla en sus tareas habituales, pero también se apunta a que las empresas no las promueven (un 29%), a que no se ha recibido un entrenamiento adecuado (22%), a falta de acceso a las herramientas (17%). Un 13% asegura no sentirse cómodo con su uso. De hecho, aunque la curiosidad es la emoción predominante cuando se piensa en la IA (hasta en un 59% de las respuestas) también emergen la inquietud (36%) y el miedo (18%).

Patricia Abad: "Igual que ahora no se nos ocurriría trabajar sin Internet, en el futuro no se nos ocurrirá trabajar sin IA"

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Pensando en los próximos cinco años, un 21% cree que la IA hará crecer los salarios, mientras que un 20% cree que los hará bajar y un porcentaje mayoritario, el 41%, opina que se mantendrán igual. La percepción es distinta respecto a la tasa de empleo. Hasta un 39% de encuestados está convencido de que la inteligencia artificial elevará el desempleo frente al 17% que piensa, en cambio, que lo reducirá.

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