La Xunta rechaza el ERTE de Sargadelos y exige reanudar la actividad en Cervo
El propietario presenta su dimisión como CEO y solicita un ERTE por fuerza mayor, mientras los sindicatos denuncian la situación y reclaman la subrogación de la plantilla

Trabajadores, a las puertas de la planta de Cervo. | Europa Press
Roi Rodríguez
El conflicto laboral y empresarial en la planta de Sargadelos en Cervo (Lugo) dio este viernes un giro inesperado. Segismundo García, propietario de la histórica firma de cerámica gallega, anunció su dimisión, aunque seguirá siendo el accionista mayoritario, y la imposición de un ERTE para la plantilla apenas un día después de ordenar de nuevo la paralización temporal de la producción en la planta.
En su comunicación, el exrresponsable defiende que deja una empresa «saneada, sin deudas y en expansión» y atribuye su salida a la «abundante» y a veces «contradictoria» normativa laboral y a las exigencias tras las actuaciones de la Inspección de Trabajo.
Paralelamente, la empresa notificó a los representantes de los trabajadores el inicio de un ERTE por fuerza mayor, con efectos desde el 27 de noviembre, alegando la paralización obligada tras los requerimientos de Inspección sobre posibles riesgos por exposición al polvo de sílice en determinados puestos. En su comunicación, Sargadelos afirma que la medida es temporal y necesaria para garantizar la seguridad del personal.
La fábrica de Sargadelos en Cervo vuelve a estar en el centro de un conflicto laboral tras la orden de desalojo de la planta y la suspensión de la producción por parte de su propietario, Segismundo García. La tensión entre la dirección y los trabajadores se ha intensificado después de varios episodios previos en los que la Inspección de Trabajo intervino para garantizar la seguridad laboral, generando ya incertidumbre en la plantilla. Este viernes, los trabajadores de producción acudieron a su puesto y se encontraron con las puertas cerradas, como ya ocurrió en abril. Firmaron un registro para dejar constancia de su presencia y se concentraron ante la fábrica, mostrando su malestar y desconcierto. La situación ha generado desamparo entre la plantilla, que no entiende la decisión del ERTE, especialmente en un momento en el que Sargadelos ha contratado personal y abierto una nueva tienda en Barcelona. La medida también ha puesto en tensión las negociaciones previas entre empresa y trabajadores, que buscaban garantizar la seguridad y la continuidad laboral.
En este contexto, la Xunta de Galicia ha rechazado por «incongruente» el expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) presentado por la dirección e insta a reanudar la actividad cuanto antes para proteger los derechos de los trabajadores. El Gobierno gallego, como autoridad laboral, considera que la solicitud no se ajusta a la normativa vigente y solicita información adicional, advirtiendo que cualquier ilegalidad será denunciada.
El conflicto comenzó tras una visita rutinaria de la Inspección de Trabajo para comprobar el cumplimiento de las actuaciones exigidas en la fábrica, incluida la mejora de las condiciones de seguridad frente al polvo de sílice. La Xunta colaboró en la financiación de estas obras, considerando la singularidad de la planta, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2014, y ha subrayado que subsanar estas carencias es compatible con el mantenimiento de la actividad y la protección de la plantilla.
- Mirtha Aranda, repostera de Arteixo: «Me despedí de mi país haciendo 2.000 panetones para mis vecinos»
- Cabalgata de Reyes de 2026 en A Coruña: Consulta aquí el recorrido y el horario
- Así se moverá el Deportivo en el mercado de invierno: una prioridad y muchas necesidades
- Los bomberos de A Coruña rescatan a una persona encerrada en un tendedero
- Así está la clasificación de Segunda: una oportunidad para el Deportivo de recuperar el liderato
- La Xunta extiende a A Coruña y Sada su plan de convertir bajos en vivienda pública
- Prisión provisional para el detenido por matar a un hombre en el parque de Santa Margarita en A Coruña
- La estación de buses de A Coruña, vacía y sin servicios mínimos en la tercera jornada de huelga