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Las posturas enfrentadas enrocan la negociación de las cuotas pesqueras

Jorge GARNELO

El Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea ha dejado patente un año más las tiranteces entre los distintos Estados miembros y el Gobierno de Ursula von der Leyen a la hora de definir el futuro de la pesca comunitaria. «Como siempre, estamos en medio de una maratón», destacaba el titular de pesca portugués, José Manuel Fernandes, en declaraciones a los periodistas que desde la capital belga permanecían muy atentos al anuncio de las cuotas y totales admisibles (TAC) del Atlántico y el Mediterráneo en 2026. No hubo tranquilidad y mucho menos un acuerdo placentero a lo largo de la tarde de este viernes. Las posturas enfrentadas enrocaron la negociación de las posibilidades pesqueras, como viene siendo habitual. Y con la demora de la decisión, todavía sin adoptar al cierre de esta edición, se acentuaba más la sensación negativa entre el sector, las administraciones y algunos partidos políticos gallegos.

Con la merluza formalmente salvada, la preocupación se intensificó en tres especies clave para Galicia: la caballa, el lirio y el abadejo. El equipo científico del Consejo Internacional para la Exploración del Mar recomienda para ellas un tijeretazo del 70%, 41% y 26% respectivamente. Un planteamiento que rechazó de facto la Xunta por el impacto de 65 millones de euros que encajarían los buques y las lonjas de la comunidad de llegar a ratificarse dichas disminuciones. La información que llegaba a cuentagotas «no es muy buena», adelantó la conselleira do Mar, Marta Villaverde. Hoy se conocerán sí o sí resultados. La responsable gallega se opone a «que se vaya a mínimos» y que Bruselas «peque de ese sesgo medioambientalista, biológico, y no se tengan en cuenta los informes que hablan del impacto socioeconómico para la flota». «Esperamos que esa propuesta se mejore y alcance lo que necesita la flota gallega para seguir siendo rentable», señaló.

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