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Los trabajadores de A Coruña ganan poder adquisitivo en 2025, aunque por la mínima

La subida media pactada alcanzó el 2,88% frente al 2,7% de la inflación registrada el año pasado | Se firmaron 52 convenios, que afectaron a 10.074 empresas y 94.413 empleados

Movilización de trabajadores de la limpieza de A Coruña el pasado año. |  L. O.

Movilización de trabajadores de la limpieza de A Coruña el pasado año. | L. O.

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

Los trabajadores de la provincia de A Coruña han cerrado 2025 con una ligera ganancia de poder adquisitivo por tercer año consecutivo, aunque el avance vuelve a ser muy ajustado como en los dos ejercicios anteriores e insuficiente para compensar el fuerte deterioro sufrido en los peores años de la crisis inflacionaria, según apuntan los sindicatos.

La subida salarial media pactada en los convenios colectivos registrados en la provincia se situó en el 2,88%, apenas 18 centésimas por encima de la inflación media anual, que fue del 2,7%. El dato confirma la continuidad de una tendencia positiva iniciada en 2023, pero también evidencia la fragilidad de la recuperación.

La negociación colectiva mantuvo en 2025 un nivel de actividad significativo en A Coruña. A lo largo del año se firmaron 52 convenios colectivos que dieron cobertura a 10.074 empresas y a 94.413 trabajadores. A estas cifras hay que añadir los empleados amparados por convenios de ámbito autonómico o estatal, con una incidencia especialmente relevante en sectores clave de la economía provincial.

Los trabajadores cubiertos por convenios sectoriales fueron, de media, los que lograron mejores incrementos, con subidas salariales del 2,89%. En cambio, los de empresa se quedaron en un aumento del 2,67%, por debajo de la inflación.

El avance registrado en 2025 se suma a los obtenidos en los dos ejercicios anteriores. En 2024, la diferencia favorable entre sueldos e inflación fue de medio punto, y en 2023, de cuatro décimas. Sin embargo, el balance acumulado sigue siendo insuficiente si se compara con el impacto sufrido en 2021 y 2022.

Pérdida de seis puntos

En el primero de esos años, los trabajadores coruñeses perdieron 4,4 puntos de capacidad de compra, como consecuencia de una inflación del 6,5% frente a una subida salarial del 2,11%. En 2022, la pérdida adicional fue de 2,2 puntos, con precios creciendo al 5,7% y los sueldos al 3,51%. En conjunto, el deterioro acumulado en ese bienio alcanzó los 6,6 puntos, frente a una recuperación de apenas un punto entre 2023 y 2025.

Desde UGT, su secretario comarcal en A Coruña, Ángel Iglesias, reconoce la mejora registrada, pero insiste en matizar su alcance real. «Efectivamente se está recuperando, pero no se está recuperando poder adquisitivo, sino que se está contrarrestando lo que se había perdido», señala. En su opinión, la negociación colectiva avanza siempre con retraso respecto a la evolución de los precios, una circunstancia estructural que limita su capacidad correctora. «Hay convenios que se firman con vigencias de tres años y se mantienen con las condiciones de revalorización que había en ese momento», explica.

Iglesias subraya que el fuerte repunte inflacionista de 2021 y 2022 sigue sin reflejarse plenamente en las nóminas. «Ahí aún hay una brecha importante», advierte. En ese contexto, reconoce que la subida del salario mínimo ha tenido un efecto dinamizador en las negociaciones. «Muchos convenios se habían quedado con las tablas salariales en el sueldo mínimo, y eso hace que se tire hacia arriba», afirma.

Sin embargo, considera que ese impulso es todavía insuficiente. «La buena evolución económica solo se ha reflejado en los beneficios empresariales y esos beneficios no se han trasladado todavía al completo a la recuperación de los salarios», añade, a la vez que alerta de que la patronal sigue mostrando reticencias a subidas más ambiciosas.

Calidad del empleo

En Comisiones Obreras, el análisis introduce un enfoque sobre la calidad del empleo y el coste de la vida. Su secretario comarcal en A Coruña, Cristóbal González, advierte de que la discusión no puede centrarse únicamente en los porcentajes. «No es tanto la subida, sino la calidad del empleo, porque las subidas solo son reales en la medida en que compensan el encarecimiento de los bienes básicos», sostiene.

A su juicio, el contexto actual sigue marcado por un fuerte aumento del coste de la vida. «Ha habido un repunte importante del encarecimiento y ya no hablemos del precio de la vivienda, que es la preocupación principal, sobre todo para los sectores más pobres de la población», señala.

González también pone el foco en los efectos colaterales de la subida del salario mínimo. «Cuando el SMI estaba muy bajo era un salario suelo al que ninguna negociación acudía, ya que prácticamente todos los convenios estaban bastante por encima», recuerda. Sin embargo, afirma que el escenario ha cambiado. «Con el aumento del SMI, muchos convenios han sido superados por el propio salario mínimo y se han tenido que adaptar a los mínimos legales, y eso no siempre ha tirado hacia arriba del resto de categorías», explica.

En una provincia como la de A Coruña con fuerte peso del sector servicios, advierte de que el resultado final no es tan positivo como reflejan las medias. «Por mucho que las cifras hablen de aumentos, el poder adquisitivo no está mejorando en A Coruña», concluye.

Negociación de convenios

Desde la CIG, la lectura se centra en el ámbito en el que se negocian los convenios y su impacto directo sobre los sueldos. Su secretario comarcal en A Coruña, Óscar Calvo, recuerda que los datos oficiales se refieren a convenios provinciales, pero subraya que «os estatais afectan moitísimo nesta provincia, porque afectan a grandes sectores».

En ese sentido, defiende el papel de la negociación de proximidad. «Os convenios provinciais sempre tiran para arriba os salarios», afirma, frente a los acuerdos estatales, donde la capacidad de incidencia sindical es menor.

Calvo considera que existe una estrategia empresarial clara. «Os grandes grupos intentan sempre facer convenios estatais porque saben que aí a incidencia que temos os traballadores coa mobilización é menor», señala. «A nosa loita é polos convenios de ámbito galego e provincial, porque son os que realmente manteñen o poder adquisitivo», sostiene.

En cuanto al balance global, su diagnóstico es contundente: «Recupérase un punto, pero perdemos seis», resume, en referencia al contraste entre la leve mejora reciente y las pérdidas acumuladas tras la pandemia. Para el sindicato, la conclusión es clara: «A negociación próxima ao centro de traballo dá mellores resultados e sen mobilización non hai melloras reais».

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