Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Galicia necesita una población de tres millones para sostener su productividad

Debe atraer más gente joven y activa para garantizar un relevo generacional suficiente, dice Foro Económico | La comunidad crece por debajo de España pero mantiene un escenario «positivo»

Sánchez, González Laxe, Armesto, Lago Peñas y Lucía Ferreira en Santiago. |  Xoán Rey

Sánchez, González Laxe, Armesto, Lago Peñas y Lucía Ferreira en Santiago. | Xoán Rey

Roi Rodríguez

Santiago

El Foro Económico de Galicia presentó este martes en Santiago su último Informe de Coyuntura Socioeconómica, en el que los profesores Santiago Lago Peñas, Fernando González Laxe, José Francisco Armesto Pina y Patricio Sánchez Fernández coincidieron en señalar que la comunidad afronta un reto decisivo para su futuro: atraer más población joven y activa si quiere sostener su productividad, reforzar el mercado laboral y consolidar un crecimiento estable. Según los autores, Galicia necesita acercarse a los tres millones de habitantes para garantizar un relevo generacional suficiente que mantenga la actividad, el consumo y la competitividad.

El documento constata que la autonomía sigue ofreciendo un comportamiento mejor que buena parte de las economías europeas, pero ahora crece por debajo de la media española, después de varios trimestres en los que ocurrió lo contrario. Los expertos atribuyen esta diferencia a un factor estructural: la demografía. Galicia lleva alrededor de un cuarto de siglo estabilizada en unos 2,7 millones de habitantes, frente a un crecimiento de población de aproximadamente el 25% en el conjunto del Estado.

Ese estancamiento, unido a un envejecimiento cada vez más acusado, reduce la tasa de actividad, limita la disponibilidad de mano de obra y condiciona la productividad. De ahí la conclusión directa: Galicia «necesita gente», no como lema político, sino como requisito económico para sostener su modelo de crecimiento.

Estructura productiva

El informe explica que el crecimiento actual se apoya sobre todo en la demanda interna, con el consumo de los hogares, la inversión y el gasto público como motores principales. Por sectores, la construcción, la industria manufacturera y las actividades profesionales y técnicas presentan una evolución favorable; en cambio, el sector primario, el comercio, la hostelería y el transporte muestran un comportamiento claramente más débil que el conjunto de España. Los economistas advierten además de que la estructura productiva gallega apenas ha cambiado desde 2008, lo que puede situar a la comunidad en una «trampa de desarrollo»: estabilidad, pero sin un salto claro hacia actividades de mayor valor añadido.

La productividad crece, pero con límites vinculados directamente a la falta de población activa. En materia laboral, el panorama es positivo: aumenta la ocupación, cae el paro —con especial mejora en el desempleo de larga duración— y mejora la estabilidad del empleo, con un comportamiento especialmente notable del empleo femenino. Galicia mantiene una tasa de paro baja en comparación con otras comunidades.

Pero el mercado laboral también refleja el problema de fondo: la población trabajadora envejece, el peso de los mayores de 55 años aumenta y los grupos de edad intermedios se reducen.

En cuanto a los salarios, Galicia sigue siendo una economía con menor peso de la remuneración salarial respecto a la media española, lo que condiciona renta disponible, consumo y capacidad de atracción de talento.

Inmigración

Los expertos insistieron en que la inmigración debe entenderse como una necesidad económica objetiva. Galicia ya sufre falta de mano de obra en múltiples sectores, desde los cuidados hasta la construcción o el transporte. Por ello, el Foro Económico defiende políticas activas para atraer población, recuperar talento emigrado y facilitar el retorno de la diáspora gallega, apoyadas en condiciones que hagan la comunidad atractiva para vivir, trabajar y emprender.

Las previsiones del Foro Económico apuntan a un crecimiento gallego positivo pero moderado para los próximos años, con una ligera ralentización futura, aunque manteniendo una posición mejor que la media europea. Sin embargo, la advertencia es clara: sin más población, Galicia corre el riesgo de limitarse a crecer menos que España y de ver comprometida su capacidad de sostener productividad, competitividad y bienestar social.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents