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La condena de Alu Ibérica en Avilés abre la puerta a que se repita en A Coruña

Los responsables de la quiebra de la aluminera tendrán que pagar 20 millones

Protesta de los trabajadores de Alu Ibérica en 2023. |  Víctor Echave

Protesta de los trabajadores de Alu Ibérica en 2023. | Víctor Echave

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

La primera sentencia por la quiebra de Alu Ibérica, que declara «culpable» el concurso de la fábrica de Avilés y condena a sus responsables a pagar casi 20 millones de euros y a 15 años de inhabilitación, abre la puerta a que el concurso de acreedores que se sigue en A Coruña por el cierre de la planta de Agrela acabe de la misma manera.

El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Oviedo ha considerado probado que la quiebra de Alu Ibérica fue «culpable» y que sus gestores fomentaron una crisis que llevó al cierre de las plantas de Avilés y A Coruña. La sentencia responsabiliza, entre otros, al ciudadano alemán Joachim Magin y a Víctor Rubén Domenech, así como a varias sociedades interpuestas, por la falta de financiación y por la salida fraudulenta de bienes.

En A Coruña, el concurso de acreedores sigue tramitándose en el Juzgado de lo Mercantil número 2. El exdelegado de la CIG en la planta coruñesa, Julio Moskowich, explica que «el proceso aquí fue separado del de Avilés» y que, en el caso de los trabajadores, «los salarios atrasados y las indemnizaciones ya se cobraron». Añade que la venta de los terrenos de la antigua fábrica a Resonac por 18 millones permitió generar fondos para atender deudas: «Con respecto a los trabajadores está liquidado».

Sin embargo, el concurso aún no se ha cerrado formalmente. Juan Ramón Paseiro, exdelegado de UGT, señala que «el administrador concursal nos tiene que mandar un informe cada seis meses y el último llegó hace dos, así que el concurso sigue abierto». Aunque reconoce que a los acreedores «les falta una parte pequeña por cobrar», subraya que los indicios fueron claros: «Desde el principio sospechábamos que no venían a producir, sino a desmantelar la fábrica». Tras la sentencia de Avilés, añade, «lo lógico sería que en A Coruña se siguiera el mismo camino, porque aquí pasó igual, pero tiene que ser la justicia quien sentencie».

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