Entrevista | Pablo de Ramón-Laca Presidente ejecutivo de Cesce
Pablo de Ramón-Laca, presidente ejecutivo de Cesce: "El proteccionismo vino para quedarse, con Trump o sin él"

El presidente ejecutivo de Cesce, Pablo de Ramón-Laca, este martes en la capital grancanaria. / JOSÉ CARLOS GUERRA

Crece la zozobra en los mercados pero Pablo de Ramón-Laca (Madrid, 1981) asegura que el riesgo que de eso se deriva es gestionable y en ningún caso llega a paralizar los procesos de internacionalización.
¿Quedan países en los que no sea un riesgo instalarse?
Si quedan no son muchos, pero eso lo único que hace es destacar que el riesgo se gestiona, no es algo que impida actuar. Es verdad que recientemente con la, llamémosla, reconfiguración de la globalización o reglobalización en torno a bloques, se ha elevado enormemente el riesgo en distintos países o regiones.
En el caso canario, las empresas que deciden salir al exterior ponen muchas de sus miradas en Latinoamérica por razones históricas, idiomáticas y culturales.
Una región rica, joven y con mucho poder adquisitivo para poder comerciar.
¿No es para pensárselo cuando se escucha a la Administración estadounidense invocar la doctrina Monroe?
Insisto en que el riesgo se gestiona. La doctrina Donroe se enmarca en el capítulo de las relaciones de poder, responde a un posicionamiento de EEUU frente a China. Europa tiene mucho que hacer allí y prueba de ello es el acuerdo que se acaba de firmar con Mercosur, el mayor de la historia. Engloba a 700 millones de persona y eso significa la apertura de muchos mercados para las empresas canarias. Como el mundo ya no está tan basado en las mismas reglas que antes, compensa gestionar el riesgo asegurándolo y por eso hay empresas como Cesce, operando tanto por cuenta propia, de manera más lenta pero en crecimiento constante, como por la del Estado; desde los años 70, Cesce tiene el mandato de asumir riesgo en su nombre. Somos la agencia de crédito a la exportación, analizamos los proyectos, hacemos la selección y es el Estado el que asume el riesgo a través del fondo de reservas de riesgos a la internacionalización.
El tejido productivo canario lo integran básicamente pymes. ¿También ellas pueden exponerse al riesgo?
Sí. El seguro de crédito es lo que más ayuda a una pyme a internacionalizarse. Es un acelerador que le permite explorar mercados absolutamente nuevos. Si aseguramos nuestra casa o nuestra salud, ¿por qué no vamos a hacer lo mismo con nuestra principal fuente de ingresos? Tenemos mucho trabajo por hacer, porque este tipo de seguros tienen en la actualidad una penetración baja entre las empresas españolas.
¿Cuánta?
Entre las pymes no llega a superar el 10%.
¿Impulsa su negocio el desasosiego que se ha implantado en las relaciones internacionales?
Desde luego, y de forma no ambigua. Notamos más concienciación de las empresas a la hora de asegurar sus ventas. En un año normal fluctuamos entre 2.500 millones y 3.000 millones de euros contratados en pólizas nuevas por cuenta del Estado; el año pasado lo terminamos con más de 6.000 millones, se ha multiplicado por más de dos. Es el reflejo del impacto que tiene en las estrategias de las empresas el aumento del riesgo, que no se gestiona con el autoseguro.
¿A qué se refiere?
Nuestra principal competidora es la capacidad que tienen algunas empresas de mantener una tesorería más elevada de lo que sería aconsejable, una partida destinada a cubrir algún siniestro. Sin embargo, los gestores financieros de las empresas se dan cuenta de que pagando una prima pueden gestionar mucho mejor sus riesgos asegurando las ventas, sus relaciones, sus ingresos... Eso les permite liberar el exceso de tesorería y pueden destinar más dinero a la inversión, formación o mejora de la eficiencia, entre otros.
¿También las empresas canarias aceleran en los últimos meses la contratación de pólizas?
Las empresas canarias están demostrando una resiliencia extraordinaria. Por supuesto que las ventas a Estados Unidos caen, como ocurre con todas las regiones, y, sin embargo, las exportaciones, en general, suben. El ritmo de crecimiento, un 17%, es el segundo mayor de todas las comunidades autónomas. Esto solo significa que están sabiendo aprovechar la oportunidad que se abre.
¿Cuántas empresas de las Islas hay en su cartera de clientes?
Casi 350. Aquí el tamaño de los negocios es muy reducido y ya le digo que el crecimiento de nuestro negocio viene sobre todo por la velocidad con que se puede cambiar el paso en el segmento de nuestra actividad que tiene detrás al Estado. Ocurre que las que acceden a ella son empresas más grandes que suelen tener sede en Madrid y nuestro plan estratégico para este año incluye hacer llegar el apoyo del Estado a todo el territorio.
En la crisis de 2008 la paralización del mercado doméstico obligó a mirar hacia afuera. ¿Esa dinámica fue fruto de una necesidad o se instaló para siempre?
Ha habido una transformación en el tejido productivo que señalarán los libros de Historia. Antes de aquel momento, España tenía un déficit por cuenta corriente estructural del 10%. O sea, absorbíamos más valor del que exportábamos, con un crecimiento muy grande de la demanda. Había una burbuja que se tradujo en un endeudamiento del sector privado que empeoró nuestra calidad crediticia. Y llegó aquel momento en el que nos dimos cuenta de que el ahorro es importante y de que el crecimiento doméstico no puede ser financiado por otros países de forma fiable. Nuestras empresas espabilaron, tuvieron que aumentar muchísimo la eficiencia, reducir costes, precios e internacionalizarse mucho más. Ahora estamos creciendo más que la media de la zona euro y tenemos un superávit por cuenta corriente.
¿Eleva el precio de las pólizas el riesgo que introduce la nueva política que se ha instaurado?
Lógicamente, sí. Pero las pólizas dependen de la siniestralidad, que en nuestro caso son las quiebras o los impagos, y en eso la marcha es buena, no se producen. Es una de las consecuencias del escudo social que puso en marcha el Estado cuando estalló el covid. Es buena noticia y más para las empresas. En nuestro caso, constituye un desafío vender un seguro a una empresa que no ha tenido un siniestro en siete años.
¿Cómo lo logran?
Por bien que vayan las cosas, nadie deja de ser consciente de que el riesgo existe y de que la siniestralidad volverá al 50% habitual. Es decir, que haya que devolver la mitad de los ingresos por primas. Hoy el nivel es del 39% o el 40%.
¿Qué podemos esperar de este año recién iniciado?
No solemos hacer prospectiva, las predicciones las carga el diablo, pero hay cosas que sí se pueden saber. La primera, que el proteccionismo está aquí para quedarse. Los expertos afirman que los aranceles, una vez se aplican, duran entre siete y 20 años, porque es una forma muy sencilla de ingresar sin tener que subir los impuestos a la renta. Además, empezó EEUU, pero contestó China y también la UE, con lo que va a costar muchos años reducirlos otra vez. No son una cuestión de si el presidente es Donald Trump o no.
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