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El 25% de las empresas gallegas, en riesgo de impago: un problema que persiste en la economía

El porcentaje se mantiene estable en los últimos años, pero aún se sitúa seis puntos por encima de los valores previos a la pandemia

Imagen del polígono de Pocomaco.

Imagen del polígono de Pocomaco. / Carlos Pardellas

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

El tejido empresarial gallego continúa moviéndose en una zona de riesgo que invita a la prudencia. El 25% de las empresas de la comunidad presenta un nivel máximo o elevado de riesgo de impago, una proporción que se mantiene estable, pero que todavía se sitúa seis puntos por encima de los valores previos a la pandemia. Así lo refleja la última radiografía del tejido productivo elaborada a partir de la herramienta de analítica avanzada Insight View, que dibuja un escenario de contención, aunque lejos aún de la normalización previa a la crisis sanitaria.

La estabilidad interanual no debe ocultar el trasfondo del dato. Galicia ha conseguido contener el deterioro del riesgo crediticio en un contexto económico marcado por el encarecimiento de los costes, la incertidumbre internacional y la moderación del consumo. Sin embargo, el nivel de exposición sigue siendo elevado si se compara con la situación anterior a 2020. La mejora, por tanto, se ha frenado y consolida una nueva meseta de riesgo más alta.

A Coruña concentra el 40% de las firmas y más de la mitad de la facturación total

A Coruña vuelve a ejercer como el gran motor empresarial de la comunidad. La provincia concentra el 40% de las empresas gallegas y más de la mitad de la facturación total, el 53%, muy por delante de Pontevedra, que agrupa el 37% del tejido y el 35% de las ventas.

Lugo y Ourense presentan un peso menor, tanto en número de compañías como en actividad económica, con porcentajes que no superan el 12% del tejido ni el 6% de la facturación en ambos casos. Esta concentración territorial condiciona también el reparto del riesgo y la capacidad de arrastre del conjunto de la economía gallega.

La estructura sectorial explica buena parte de estas diferencias. El comercio sigue siendo el sector con mayor presencia, al reunir al 22% de las empresas gallegas y generar el 44% de la actividad económica.

Ocho de cada diez compañías gallegas son microempresas y solo facturan el 8% del total

Sin embargo, es la industria la que muestra un mayor impacto relativo: con apenas el 8% de las empresas, aporta un 33% de la cifra de negocio, impulsada, sobre todo, por el textil, la automoción y la industria alimentaria.

Los sectores vinculados a la construcción y el inmobiliario mantienen un peso relevante en número de compañías, el 23%, pero su incidencia en la facturación es mucho más limitada. Servicios a empresa y hostelería completan el mapa sectorial, mientras que el sector primario conserva un peso reducido.

El tamaño empresarial introduce otro elemento clave en el análisis del riesgo. Ocho de cada diez empresas gallegas son microempresas que, pese a su abrumadora mayoría, apenas concentran el 8% de las ventas.

En el extremo opuesto, las grandes compañías representan menos del 1% del total, pero generan el 61% de la facturación, lo que refuerza la dependencia del sistema productivo de un número muy reducido de actores.

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