Vigilancia aduanera
¿Cómo controla España los alimentos que importa? Casi 600 personas trabajan en las fronteras para hacer cumplir la ley
Técnicos de Agricultura someten a los productos importados a un triple control, mientras que los de Economía y Comercio efectúan una doble evaluación. Las empresas locales denuncian, sin embargo, que esa vigilancia no llega a todos los lotes de mercancías

Agentes de Policía Nacional y Guardia Civil en el control aduanero comercial en la frontera entre Ceuta y Marruecos. / Antonio Sempere / Europa Press
Todo ocurrió con pocos días de diferencia. Primero, a principios de diciembre pasado, la denuncia de varias organizaciones agrarias, entre ellas la mayoritaria COAG, sobre los "graves problemas en la información relativa a las importaciones de productos alimentarios de Marruecos", unos problemas que el comisario de Agricultura y Alimentación de la Comisión Europea, Christophe Hansen, reconoció que se estaban produciendo y de los que culpó a las autoridades aduaneras de algunos Estados miembros. Y, segundo, el anuncio de la Comisión Europea, este 26 de enero, sobre la creación de un grupo de trabajo que estudiará cómo reforzar los controles sanitarios en frontera a los productos agroalimentarios que entran en la Unión Europea procedentes de países terceros.
La firma del acuerdo comercial con Mercosur, contra el que los agricultores de media Europa se han manifestado con tractoradas y cortes de carreteras, ha puesto el foco, justamente, en la vigilancia que se realiza en las aduanas. "El caso de Marruecos, con el que Europa tiene un acuerdo de asociación desde hace casi 14 años, es un claro ejemplo de que hay cosas que no están funcionando bien y que hay países que no están acreditando las entradas de productos procedentes de esa zona del Magreb", denuncia Juan Jesús Lara, director general de la Cooperativa Agrícola San Isidro y presidente del comité responsable del tomate en la federación de exportadores Fepex. "Bruselas reconoce el agujero negro informativo, de manera que las importaciones de tomate marroquí no aparecen en las estadísticas oficiales de la Unión Europa, pero siguen llegando con total normalidad como puede observarse cada día en los mercados", asegura, por su parte, Andrés Góngora, responsable sectorial de Frutas y Hortalizas de COAG.
El ministro español de Agricultura, Luis Planas, ha asegurado en diversas ocasiones que la experiencia de España, una de las principales fronteras de entrada de productos en la UE, está arrojando resultados cada vez más positivos. En parte, porque a finales de 2024 se unificó la gestión de los puntos de control fronterizo, lo que ha dotado a este servicio de una plantilla de casi 600 efectivos, distribuidos en 54 localizaciones distribuidas por toda España (aeropuertos, puertos y estaciones para transportes de mercancías) y se ha traducido en un incremento de los controles del 7,5% en el último año.
Triple inspección
Son varias las administraciones que llevan a cabo las inspecciones, de ahí la importancia de haberlas unificado bajo un mismo paraguas, como destaca Planas. La competencia en relación a los alimentos es del Ministerio de Agricultura, que a través de la dirección general de Acuerdos Sanitarios y Control de Fronteras aplica un triple filtrado. El primero es el documental y consiste en verificar que toda la información que aportan los importadores de los paquetes de alimentos que llegan a las aduanas es correcta y ajustada a la ley. Este filtro se aplica al 100% de las partidas que ingresan en España. El siguiente control, el de identidad, consiste en cotejar que la información contenida en esa documentación corresponde efectivamente a la mercancía analizada. El tercer análisis es el físico, en el que se observa con detalle el producto y se verifica que está en buenas condiciones de salubridad e higiene.
Al Ministerio de Economía y Comercio le corresponden otras dos tareas. Un primer control de calidad comercial, de acuerdo con los criterios acordados para los países de la Unión Europea, y un segundo análisis, solo para los alimentos de producción ecológica, que busca comprobar que esas partidas no contengan restos de plaguicidas y de otras sustancias no autorizadas para esos cultivos. A ese mismo departamento le toca analizar muestras de algunos de los alimentos, que se cortan, se trituran y se analizan en laboratorio y con equipos de cromatografía para ver su composición.
El problema, subraya Juan Jesús Lara, es que "de todos los lotes que llegan a la frontera, solo unas partidas pequeñas son analizadas de manera física, a veces solo se abre la puerta del remolque de los camiones sin llegar hasta el fondo, y eso supone un riesgo porque puede haber importaciones que se escapen al control". Además, agrega el portavoz de Fepex, "la aduana no está obligada a reportar sus datos en tiempo y forma, con lo que puede producirse un decalaje en la información".
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