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Las gallegas cobran hoy lo que los hombres ganaban en el año 2015

La brecha salarial se reduce, pero las mujeres aún perciben 4.326 euros menos al año

El porcentaje ha bajado en cinco puntos en los últimos cinco ejercicios

Mujeres trabajan en una conservera.

Mujeres trabajan en una conservera. / Gustavo Santos

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

La brecha salarial en Galicia se estrecha, pero no se cierra: ellas ganan 4.326 euros menos al año (-15,7%) que ellos y, en A Coruña, la diferencia alcanza el 19,2%. UGT calcula que la desigualdad «roba» 2.349 millones anuales a las trabajadoras gallegas y advierte de que la corrección avanza a ritmo lento.

El dato que resume el informe de UGT es tan gráfico como contundente: «Las mujeres gallegas perciben un salario medio equivalente al que percibían los hombres en el año 2015». Ese espejo temporal sitúa el debate en la convergencia real. No se trata solo de cuánto se ha reducido la brecha, sino de cuánto tarda el salario femenino en alcanzar el nivel que ya tuvo el masculino.

En 2023 —último ejercicio con datos consolidados de la Encuesta Anual de Estructura Salarial— el salario medio anual de las mujeres en Galicia fue de 23.153 euros, frente a los 27.479 en el caso de los hombres. La diferencia asciende a 4.326 euros anuales, lo que equivale a una brecha del 15,7%. Traducido a términos cotidianos, las mujeres trabajan prácticamente dos meses al año sin remuneración equivalente respecto a sus compañeros varones.

La comparación con el análisis publicado el año pasado permite medir el ritmo del avance. Entonces se advertía de que las gallegas cobraban como los hombres en 2009 y la brecha se situaba en el 18,4%, con una diferencia cercana a los 4.700 euros. El salto del 2009 al 2015 implica progreso, pero también evidencia que el desfase sigue siendo estructural: el salario femenino continúa una década por detrás.

La serie histórica muestra una evolución positiva, aunque lenta. UGT destaca que la brecha en Galicia se ha reducido desde el 21,3% registrado en 2018 hasta el 15,7% actual, una caída de 5,6 puntos porcentuales en cinco años. Parte de esta reducción las vincula a las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional y a la entrada en vigor de los reales decretos sobre igualdad retributiva y planes de igualdad en las empresas. Sin embargo, el sindicato advierte de que la mejora no puede atribuirse únicamente a un cambio estructural profundo del mercado laboral, sino también a factores coyunturales. En 2015, el salario medio femenino se situaba en 18.093 euros; ocho años después alcanza los 23.153. La subida es significativa, pero el diferencial persiste incluso en términos por hora.

En Galicia, las mujeres perciben 15,3 euros por hora trabajada, frente a los 16,5 de los hombres. La brecha por hora se sitúa en el 7%, lo que indica que, incluso descontando la parcialidad, el diferencial permanece. Además, el salario por hora femenino gallego es el tercero más bajo del conjunto del Estado, lo que añade un componente territorial al análisis.

Las mujeres trabajan dos meses al año sin remuneración respecto a sus compañeros varones

El informe introduce también un enfoque provincial y municipal que revela contrastes internos. En las siete grandes ciudades gallegas, la brecha salarial por hora alcanza su máximo en A Coruña, con un 19,2%. Le siguen Santiago (14,6%) y Ferrol (13,5%), mientras que Ourense presenta la menor diferencia, con un 6,3%. Estos datos evidencian que la desigualdad no es homogénea y que el tejido productivo local influye en la magnitud del problema.

El tamaño empresarial también condiciona el diferencial. En Galicia, la brecha ronda el 23% en empresas de menos de 50 trabajadores, mientras desciende hasta el 14% en compañías de más de 200. Las grandes firmas, más sometidas a controles y con mayor implantación de planes de igualdad, muestran diferencias menores que el tejido empresarial más atomizado.

UGT insiste en que la brecha salarial responde a factores estructurales. La parcialidad es uno de los más determinantes: el 24% de las mujeres ocupadas trabaja a tiempo parcial, frente al 6% de los hombres. Además, incluso en esta modalidad ellas perciben menos: 11.040 euros anuales frente a 12.375 en el caso masculino.

Detrás de esa parcialidad también está la distribución desigual de los cuidados. El 91% de los contratos a tiempo parcial por cuidado de menores, mayores o personas dependientes corresponden a mujeres. Esta carga repercute en trayectorias laborales más discontinuas, menor promoción y menor acceso a complementos salariales.

La segregación sectorial también refuerza la desigualdad. Comercio, servicios a empresas, finanzas o información y comunicaciones presentan brechas superiores al 20%. Se trata de actividades con fuerte presencia femenina en puestos administrativos o de menor cualificación, frente a posiciones técnicas o directivas mayoritariamente ocupadas por hombres.

En conjunto, la fotografía que ofrece el informe muestra avances, pero también inercias profundas. Galicia ha reducido la distancia salarial en los últimos años, pero las mujeres continúan situadas en un punto de partida que los hombres ya superaron hace una década.

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