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Más de la mitad de las exportaciones gallegas a Oriente Medio son coruñesas

La zona no es un mercado clave por volumen, pero sí estratégico por su peso energético y el impacto que cualquier conflicto tiene en costes y márgenes | Inditex abrió la semana pasada seis tiendas en Irak

Interior de la tienda de Stradivarius que Inditex abrió la pasada semana en Irak.

Interior de la tienda de Stradivarius que Inditex abrió la pasada semana en Irak. / L. O.

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

La escalada bélica en Oriente Medio vuelve a poner el foco sobre un mercado que, sin ser de los principales destinos del comercio exterior de la provincia de A Coruña, tiene un peso nada desdeñable.

Durante el año pasado, las empresas coruñesas exportaron a la región mercancías por valor de 133,3 millones de euros e importó por 110,4, según los datos del Instituto Galego de Estatística elaborados a partir de Aduanas.

El saldo fue positivo, con casi 23 millones de superávit. Y, sobre todo, la provincia concentró más de la mitad de todas las ventas gallegas a la zona (213 millones).

La cifra no convierte a Oriente Medio en un socio estratégico comparable a Francia o Portugal, pero sí revela una exposición relevante en un momento de elevada tensión geopolítica.

Cuando se analizan los sectores implicados y la naturaleza de los flujos comerciales, el impacto potencial del conflicto va más allá de los contratos concretos firmados con empresas de la región. La incertidumbre no solo afecta a lo que se vende, sino a cómo se vende y en qué condiciones financieras.

Pescados y mariscos

Entre los capítulos exportadores destacan productos del reino animal, con especial peso de los pescados y mariscos. También figuran lácteos y otras elaboraciones agroalimentarias. Se trata de actividades muy vinculadas a la cadena de frío y al transporte marítimo, por lo que cualquier encarecimiento del flete, alteración de rutas o incremento de las primas de seguro repercute de forma directa en los márgenes. En mercados donde la competencia es global, pequeños aumentos de coste pueden determinar la viabilidad de una operación.

A ello se suman bienes industriales y determinadas semimanufacturas, sensibles al coste energético. En un contexto de tensión en el Golfo y volatilidad del petróleo, la factura energética se va a elevar, aunque las operaciones no se dirijan exclusivamente a ese mercado.

La energía se paga en un mercado global y cualquier sobresalto se traslada al conjunto de la industria, desde la transformación alimentaria hasta la producción manufacturera.

El textil y los bienes de consumo no alimentarios, con epicentro empresarial en la provincia, completan el mapa. En este ámbito, el riesgo no suele materializarse en cancelaciones abruptas, sino en retrasos logísticos, mayor coste financiero y menor previsibilidad en la demanda.

Para compañías con cadenas de suministro ajustadas al milímetro, la incertidumbre es un enemigo silencioso que obliga a reforzar inventarios y a asumir mayores costes de financiación.

Importaciones

En el capítulo de las importaciones, los 110,4 millones reflejan compras de productos energéticos (refinería de Repsol) y materias primas que alimentan el tejido productivo local. Aunque España ha diversificado proveedores, Oriente Medio sigue siendo un referente en el mercado internacional de hidrocarburos.

Cualquier alteración en la región impacta en precios, seguros y costes de transporte, con efectos indirectos sobre las empresas que nada tienen que ver con el conflicto, pero sí con el consumo intensivo de energía.

El riesgo, por tanto, no es tanto un desplome inmediato de las exportaciones coruñesas, como una erosión progresiva de la competitividad. Más coste logístico, primas de seguro más altas, posibles tensiones en los plazos de cobro y mayor presión sobre los costes energéticos estrecharán márgenes en sectores donde cada céntimo cuenta. Además, la volatilidad dificulta la planificación empresarial y complica la firma de nuevos contratos en un entorno de precios inciertos.

La provincia de A Coruña no depende estructuralmente de Oriente Medio, pero su liderazgo dentro del comercio gallego con la zona obliga a mirar con atención cada movimiento geopolítico.

Cuando más de la mitad de las exportaciones autonómicas hacia un área inestable parten de la provincia, cualquier sobresalto externo deja de ser un asunto lejano para convertirse en una variable económica tangible, con impacto real sobre empresas, empleo y resultados.

Exterior de la tienda de Stradivarius en Irak inaugurada el pasado 27 de febrero

Exterior de la tienda de Stradivarius en Irak inaugurada el pasado 27 de febrero / L. O.

Inditex abrió la semana pasada seis tiendas en Irak

Inditex mantenía en febrero del año pasado, últimos datos oficiales disponibles, una presencia relevante en Oriente Medio, con implantación en Arabia Saudí (167 tiendas), Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin, Omán, Israel o Jordania, según el informe anual de la compañía. En conjunto, la red en estos mercados supera ampliamente el medio millar de establecimientos, gestionados en buena parte bajo franquicia.

Frente a los dos años anteriores, la cifra total se mantiene estable, dentro de la política de optimización de tiendas aplicada por el grupo, que ha reducido puntos de venta globales, pero ha reforzado ubicaciones estratégicas.

En este contexto, el reciente desembarco en Irak culmina uno de los objetivos fijados por la empresa para este ejercicio. El pasado 27 de febrero, inauguró seis tiendas de otras tantas cadenas de la multinacional (Zara, Zara Home, Oysho, Massimo Dutti, Lefties y Bershka) en el centro comercial Iraq Mall de Bagdad.

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