Marga González, directora de SAT de Genesal Energy: "Hoy estamos mejor preparados para otro apagón que hace un año”
“Hay que pasar de reaccionar ante el fallo a anticiparse a él y en muchos casos hacia un mantenimiento predictivo apoyado en la monitorización en tiempo real”

Marga González, directora de SAT de Genesal Energy / L. O.

El 28 de abril de 2025, España vivió el mayor apagón de su historia reciente. Durante aquellas horas, grupos electrógenos de la firma coruñesa Genesal Energy sostuvieron servicios esenciales en infraestructuras críticas. Un año después, Marga González, directora de SAT de la compañía, repasa los aprendizajes que dejó aquella crisis y cómo ha cambiado la forma de entender la continuidad energética.
Durante aquellas horas, hospitales como el Chuac, el Materno Infantil y el 12 de Octubre dependieron de grupos electrógenos de Genesal para seguir funcionando. ¿Qué recuerda de aquel día?
Fue un día muy largo de 48 horas. Lo recuerdo como algo intenso y un hito en mi carrera profesional, porque no es habitual que haya un apagón a nivel nacional. Nos ha tocado vivir el primero, por lo que siempre lo recuerdas con esa sensación de presión. Había que buscar soluciones y dar respuesta a los clientes. Activamos el comité de crisis, pusimos orden y prioridad en los servicios esenciales, en los clientes 24-7, telecomunicaciones y datacenters. Más allá del resultado económico, éramos un recurso esencial y lo importante era garantizar el servicio. Fue un día con bastante tensión, pero al final te queda también un buen recuerdo.
¿Estaban realmente preparadas las infraestructuras críticas como los hospitales para un apagón de estas características?
Se demostró que en términos generales sí estaban preparadas, sobre todo los hospitales, porque los sistemas de respaldo son robustos y están bien integrados. Pero también se vio que la viabilidad no depende solo de la tecnología. El factor humano, la formación de los equipos y la capacidad de reacción fueron determinantes. También mostró la importancia de probar los sistemas en condiciones reales y contar con protocolos claros de actuación. Si no pruebas esos sistemas en condiciones reales no puedes garantizar que vayan a funcionar en un día como el del apagón.
¿Eran realmente conscientes empresas e instituciones de la importancia estratégica de contar con sistemas de respaldo?
Había conciencia, pero no estaba plenamente interiorizada desde un punto de vista estratégico. El apagón fue un punto de inflexión. Antes, el respaldo energético se percibía muchas veces como una obligación o un requerimiento técnico. Hoy lo entendemos como parte crítica de la operativa. No implica solo tener grupos electrógenos disponibles, sino definir prioridades, evaluar riesgos y estar preparados para la respuesta.
Un año después, ¿qué ha cambiado en la forma de gestionar la energía de respaldo?
Ha pasado de ser algo auxiliar a ser un activo más estratégico. Evidenció la necesidad de anticipar, planificar y estar preparado. Hemos observado una evolución hacia modelos más estructurados: mayor foco en el mantenimiento preventivo, en la monitorización en tiempo real y en la definición de protocolos de actuación. Se trabaja más en escenarios de fallo y menos en soluciones reactivas. Se ha conseguido profesionalizar más esa continuidad energética. Ese cambio de enfoque es uno de los avances más relevantes que nosotros estamos viendo este año.
¿Sigue habiendo una cultura de acordarse del generador solo cuando falla?
Esa cultura todavía existe en algunos entornos, pero está cambiando. El apagón aceleró el cambio de mentalidad. Cada vez hay más organizaciones que entienden que el mantenimiento no es un coste, sino una garantía de continuidad. Se avanza hacia modelos preventivos y, en muchos casos, hacia un mantenimiento predictivo, apoyado en monitorizar y telegestionar esos equipos. Hay que pasar de reaccionar ante el fallo a anticiparse a él.
Mirando al futuro, ¿estamos hoy mejor preparados para afrontar otro gran apagón?
Sí, estamos más preparados. El apagón puso de relevancia la importancia de esta energía silenciosa. Los profesionales consiguieron estar preparados para el fallo. Además, estamos en un entorno cada vez más expuesto e interdependiente y todo el mundo tiene la conciencia de que puede volver a pasar. Hoy estamos mejor preparados para enfrentarnos a otro apagón o a cualquier otro fallo a gran escala.
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