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Más de un tercio de los trabajadores gallegos cobra por debajo del SMI

Las mujeres concentran la precariedad en Galicia, con mayor peso que los hombres

Una camarera de piso hace la cama en un hotel

Una camarera de piso hace la cama en un hotel / Javier Albiñana

Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

Más de un tercio de los trabajadores gallegos se sitúa por debajo del salario mínimo interprofesional, una realidad que confirma la persistencia de una base laboral con ingresos reducidos en la comunidad. En 2024, 376.858 ocupados en Galicia no alcanzaron los 15.875 euros anuales, lo que equivale al 34,1% del total, según los datos de los Técnicos del Ministerio de Hacienda.

La cifra sitúa a Galicia por debajo de la media estatal, fijada en el 37%, pero mantiene una proporción elevada que refleja la fragilidad de una parte significativa del mercado laboral.

La radiografía territorial muestra además diferencias internas. En la provincia de A Coruña, el porcentaje de trabajadores con sueldos por debajo del umbral se sitúa en el 31,8%, mientras que en Lugo alcanza el 34,8%; en Pontevedra, el 35,8%, y en Ourense, el 36,5%.

Este reparto evidencia que la precariedad salarial no es homogénea y se intensifica en territorios con menor dinamismo económico o mayor peso de sectores de baja productividad.

Mujeres más precarias

El componente de género refuerza el diagnóstico. Las mujeres concentran el 57,7% de los trabajadores gallegos con rentas bajas, frente al 42,3% de los hombres. Esta brecha confirma la persistencia de desigualdades estructurales que se traducen en menores ingresos, mayor parcialidad y una mayor exposición a empleos de baja remuneración.

En el contexto estatal, Galicia presenta una posición intermedia. Comunidades como Andalucía y Extremadura superan el 46% de trabajadores por debajo del SMI, mientras que Madrid y Cataluña registran los porcentajes más bajos, 30% y 32%, respectivamente. Sin embargo, esa aparente ventaja en los territorios con mayor renta convive con una fuerte concentración de ingresos en los niveles más altos.

El análisis de la evolución salarial en las últimas dos décadas muestra que el crecimiento de las rentas más elevadas ha sido muy superior al del conjunto de trabajadores. El reducido grupo del 0,01% con mayores ingresos ha incrementado sus sueldos de forma muy intensa: en Galicia ese aumento alcanza el 196,6% desde 2003, con nóminas medias cercanas a los 1,9 millones de euros en 2023.

Pese a la mejora del salario mínimo, la desigualdad apenas ha retrocedido. En Galicia, el indicador S80/S20 —que mide cuántas veces gana de media el 20% más rico respecto al 20% más pobre— se ha reducido un 9% desde 2003, mientras que el índice de Gini —que sintetiza la desigualdad en una escala de 0 (igualdad total) a 1 (máxima desigualdad)— ha caído un 5,4%. Aunque la evolución es algo más favorable que la media nacional, resulta insuficiente para corregir la brecha existente.

A nivel estatal, la desigualdad solo se ha reducido un 3,8% en dos décadas, lastrada por el fuerte avance de las rentas más altas, lo que dibuja un mercado laboral que mejora lentamente en su base mientras se ensancha en su cúspide.

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