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El metal coruñés paraliza la industria en su primera jornada de huelga

Miles de trabajadores secundan este martes el paro “masivo” en polígonos de A Coruña y Santiago y en los astilleros de Ferrol

Arranca en A Coruña la primera de las tres jornadas de huelga del sector del metal

Carlos Pardellas

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Manolo Rodríguez

Manolo Rodríguez

A Coruña

La primera jornada de huelga convocada en el sector del metal de la provincia de A Coruña paralizó este martes la actividad en buena parte de los principales polígonos industriales y empresas y abrió un nuevo escenario de tensión en la negociación del convenio colectivo, caducado desde el pasado mes de diciembre.

Los sindicatos convocantes CIG, CCOO y UGT calificaron el seguimiento del paro de “masivo” y aseguraron que las grandes compañías permanecieron cerradas durante toda la jornada.

Miles de trabajadores participaron además en las manifestaciones convocadas en A Coruña y Ferrol para reclamar mejoras salariales, reducción de jornada y mayores medidas de seguridad laboral en un sector que emplea a cerca de 18.000 personas en la provincia.

En la ciudad de A Coruña, la protesta, que fue secundada por unas 2.000 personas, según los sindicatos, y 1.500, según la Policía Local, recorrió desde el polígono de Agrela varias de las principales vías urbanas hasta concluir ante la sede de la Confederación de Empresarios de A Coruña, en Monelos, con cortes puntuales de tráfico y retenciones en la avenida de Arteixo, la ronda de Outeiro y la zona de Pajaritas.

Piquetes informativos

Desde primera hora de la mañana, unos 800 integrantes de piquetes informativos recorrieron los polígonos industriales de Agrela, Sabón y Alvedro, acompañados por efectivos policiales.

Según las centrales sindicales, el paro tuvo un seguimiento “prácticamente total” en las empresas de más de cien trabajadores y superó el 80% en las compañías de menor tamaño con representación sindical. “Todas las empresas de más de cien trabajadores están cerradas”, afirmó el secretario comarcal de CIG Industria, Eduardo Caamaño, que denunció el “secuestro” del convenio por parte de la patronal tras “seis meses sin avances” en la negociación.

Los sindicatos sostienen que la convocatoria de huelga es la única vía para forzar a la patronal a volver a la mesa negociadora después de semanas sin reuniones efectivas. La última propuesta empresarial, rechazada por las centrales, incluía una subida salarial que los representantes de los trabajadores consideran insuficiente y alejaba otras reivindicaciones planteadas en la plataforma sindical.

Entre las principales demandas figuran una cláusula de revisión salarial ligada al IPC con efectos desde el 1 de enero, una reducción de la jornada anual máxima hasta las 1.712 horas y mejoras en prevención de riesgos laborales, formación y condiciones económicas.

Piquetes informativos delante de la entrada de los astilleros de Navantia en Ferrol.

Piquetes informativos delante de la entrada de los astilleros de Navantia en Ferrol. / Kiko Delgado

Las centrales también exigen limitar el recurso a las empresas de trabajo temporal, reducir la subcontratación en cadena y frenar el uso “abusivo” de contratos fijos discontinuos en un sector que califican de especialmente duro y con elevada carga física.

La negociación entre sindicatos y patronal permanece prácticamente paralizada desde hace medio año. Los representantes de los trabajadores denuncian además que la reunión prevista para el pasado 6 de mayo fue suspendida y reclaman encuentros semanales para intentar alcanzar un acuerdo antes del verano.

La patronal ha citado de nuevo a las centrales el próximo 28 de mayo, aunque los sindicatos consideran insuficiente ese calendario y mantienen las jornadas de huelga previstas para los días 26 y 27.

En Santiago, el paro estuvo marcado por la detención de un sindicalista de la CIG durante la actuación de los piquetes en el polígono del Tambre. Fuentes sindicales señalaron posteriormente que el trabajador quedó en libertad y calificaron la actuación policial de “injustificada”. Más allá de ese episodio, las centrales destacaron la ausencia de incidentes relevantes durante el desarrollo de las movilizaciones.

Seguimiento en Ferrol

El conflicto también tuvo un amplio seguimiento en Ferrolterra, donde los piquetes blindaron desde primera hora los accesos a Navantia Ferrol y Fene y solo permitieron la entrada del personal de servicios mínimos vinculado a prevención.

Los sindicatos aseguraron que el paro fue “total” en astilleros, auxiliares, talleres y concesionarios, mientras cerca de 2.000 personas participaron en una manifestación por el polígono de A Gándara.

Los responsables sindicales de Ferrol defendieron que la respuesta de las plantillas refuerza las movilizaciones previstas para la próxima semana. “La patronal no quiere negociar”, afirmó el secretario comarcal de CCOO Industria, Marcos Vázquez, que reclamó avances salariales y mejoras sociolaborales en el nuevo convenio provincial del siderometal. Las centrales advirtieron de que el conflicto podría endurecerse si no hay avances inmediatos.

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